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PAIS: |
España |
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LOCALIDAD: |
Villena |
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PROVINCIA: |
Alicante |
El Museo Antonio Navarro Santafé de Villena, está dedicado a la vida y obra del escultor. El museo se ubica en la planta baja de la que fue la casa del escultor villenense. La concepción del museo es una idea del propio artista, quien acondicionó la planta baja de su casa como estudio.
Se ha especulado muchas veces acerca de la dudosa utilidad del prólogo como obligado pórtico de una obra, argumentando que solo la voz del autor debe oÃrse en ella. Ya Cervantes, en el que él mismo escribe para su más celebrada creación literaria deja traslucir con aquella sutil ironÃa que constituÃa una de sus caracterÃsticas, cierta amable sátira sobre la presuntuosa pedanterÃa de los prefacios que en aquel tiempo se utilizaban y acerca de ".... los elogios que al principio de los libros suelen ponerse". Olvidemos que lo que ridiculiza y desaprueba en el "Quijote", permite y tal vez propicia que aparezca en "La Galatea" según hace notar ClemencÃn, su más conspicuo comentador.
No obstante, hábito establecido y antesala acostumbrada son: Y la cita anterior viene a demostrar que desde hace siglos está arraigado el uso. Respetémoslo y aun pensemos en este caso concreto, que no se ofenderá el lector porque, aunque él sea o suficientemente avisado para sacar sus propias consecuencias y apreciar cuanto de valioso posee la presente obra, destaquemos algunos aspectos de ella que tal vez pudieran pasar inadvertidos.
Quien esto escribe gozó de la estimación personal del biografiado; Navarro Santafé me distinguió con su amistad durante aquella última época de su vida en a que volvió a sus orÃgenes, a esta Villena a la que tanto amó. Pero a pesar de ello, la lectura de estas páginas me ha deparado la sorpresa de que aquel amigo reunÃa muchos más valores de los que en él supuse a través de los contactos que mantuvimos en aquellos años. Al margen de su obra y su quehacer artÃstico, Antonio Navarro fue, e incontables detalles de esta publicación asà lo corroboran, un hombre bueno de grandes valores humanos, fiel, sincero, sencillo y humilde. "Un hombre breve que no tenÃa sombra (¡para menos tener!)", como él decÃa de sà mismo. Y la imagen que conservo en mi mente acerca de sus cualidades, se agiganta ahora a la luz de cuanto en este libro se desvela.
Hay otra imagen a modificar para quienes no tuvimos ocasión de profundizar en las claves de su personalidad. Sabemos de su infancia llena de sinsabores y de su temprana entrada al mundo del trabajo, con el fin de conseguir una pequeña ayuda que llevara a paliar la precaria situación de la familia. Y parece que su llegada a la actividad artÃstica sin estudios, sin la indispensable base de unas sólidas enseñanzas, le convierte en un escultor intuitivo, alguien que destaca a despecho de técnicas no aprendidas y sin el apoyo de un indispensable bagaje cultural al que no le fue posible acceder. Y no es asÃ: la lectura de las memorias que escribe referidas a sus creaciones artÃsticas, las de sus cartas, sus documentos, muchos de sus actos incluso, nos muestran a alguien que supo adquirir una formación autodidacta poco común, que unida a su exquisita sensibilidad, hicieron de él un hombre pleno, capaz de unir a su innata predisposición un profundo conocimiento y un total y abarcador sentido de su actividad artÃstica.
Y todo ello, esta sensibilidad a flor de piel, este profundo conocimiento de los hombres y de las cosas, le llevó a que sus no escasas desventuras fueran para él mucho más dolorosas. Y a que ante las demostraciones de simpatÃa o afecto que recibÃa, se abriera a los demás desbordando en atenciones y halagos a quienes tenÃan para él siquiera fuese un concepto amable. Pienso a este respecto, que nadie ha hecho un canto a nuestra ciudad como el emocionado testimonio, debido a su pluma, que recoge la Revista "Villena" de 1983, estremecido de palpitante amor a su pueblo, acrecentado en aquella concreta ocasión por los honores que se le habÃan tributado durante el año anterior.
De todo ello, y de tantas otras cosas referidas a su figura tendrá el lector más extensa noticia, datos más prolijos y testimonios de la más variada Ãndole, en este libro que ha escrito Pedro Hernández Hurtado sobre la vida y la obra del escultor villenense. Pedro Hernández, que tuvo la amistad del artista, que mantuvo con él múltiples conversaciones, que recibió sus confidencias, que ha manejado infinidad de documentos, recuerdos y testimonios que Navarro dejó, ha escrito una obra singular con entusiasmos de mozo, con cálida y emocionada dedicación. Una obra apasionada que, sin perder el rigor objetivo, trasluce claramente la estrecha amistad que unió a estos dos hombres durante los últimos años de la vida del escultor. Pasión, amistad, afecto, que no han sido obstáculo para una obra detenida rigurosa, henchida de datos, aspectos y circunstancias que nos permiten conocer la vida de Navarro Santafé junto a una descripción minuciosa de sus obras y de los pormenores y avatares que concurrieron en su creación. Y si bien esto último no abarca la "opera omnia" del artista, labor imposible acerca de quien tanta y dispersa obra tiene en nuestro paÃs, sà recoge, en cambio, lo más famoso y destacado de su producción.
Mucho han de agradecer a Pedro Hernández Hurtado quienes por razones de amistad, de paisanaje o de simple curiosidad quieran acercarse al conocimiento de la trayectoria vital y artÃstica de Navarro Santafé. Pero hay algo más latiendo en el libro que, tal vez sin proponérselo, revela el autor. Pienso que si los méritos artÃsticos de Navarro fueron notables, ya en muchos aspectos singulares y aun descollantes, hubo algo más importante en el biografiado, y a lo largo de esta obra existe una implÃcita demostración de ello: su bondad, su humanidad, en tan alto grado poseÃdas, que fueron todavÃa mejores y más estimables caracterÃsticas. Finalicemos con la conclusión de que el más excelso artista, el mayor creador, el genio más elevado, nunca llegará a la plenitud si no une a su obra esos valores intrÃnsecos que son el mejor tÃtulo que puede alcanzar un ser humano.
Nació Antonio Navarro Santafé en Villena, una relevante localidad de la provincia de Alicante, con rica huerta, hermosas fincas dentro de su amplio término municipal, el 2º en extensión de la provincia. Artesana, industrial, marca de Castilla y su primer Marquesado, y con tÃtulos de Muy Noble, Muy Leal y FidelÃsima Ciudad orlando su Escudo flanqueado con los cuarteles de León, Castilla y la mano alada de los Manueles. Asentada al pié de imponente sierra y presidida por el altivo castillo atalaya, que fue romano y púnico, luego poderosa plaza fuerte árabe, luego entregado por el Rey Enrique II como merced a su amigo el poderoso D. Enrique de Aragón, a quien hizo primer Marqués de Villena; más tarde por otra concesión real se le dio a aquel famoso Pacheco, aquel que casi estuvo a punto de variar la Historia de España al poner su bandera junto a la pretensión de la hija de Enrique IV, que con el mismo tÃtulo lo reconstruyó y elevó más su altiva torre del Homenaje, incrustando orgulloso en sus frontales sus cuatro más altos Escudos, que en ella perduran.
Nació Antonio Navarro el 22 de diciembre del año 1906, en una balconada casa sita en el nº 8 de la Calle de Cervantes, 7º hijo del matrimonio formado por Miguel Navarro Perona y Virtudes Santafé Marcos, ambos también de Villena, del que hubieron 9 hijos: Isidoro, Santiago, Juana, Miguel, José, Josefa, Antonio, Celia y Gloria. El mismo me describió a sus padres asÃ:
"Mi padre, un labrador, muy trabajador, muy honrado, "ideista" y algo poeta, pero... con poca suerte. Su única suerte fue casarse con una honrada y santa mujer, toda bondad y delicadeza, que bordaba maravillas".
A su hermano mayor, Isidoro, le vino pronto estrecho el pueblo y con dos amigos, Ricardo Menor y un tal Cheminades, se marchó a la Argentina, a Buenos Aires. Meses después regresó Ricardo Menor, poeta, que montó su industria de licores bien conocida y con el que Antonio siempre mantuvo fraterna amistad. Pero Isidoro y su amigo Cheminades se quedaron allá. Isidoro, con grandes aficiones artÃsticas, que dedicó al naciente arte de la cinematografÃa, como director. Fundó Estudios, consiguió premios importantes y murió allà a los 51 años. Sus animosas cartas movieron, poco después de su marcha, a que se decidieran a seguirle sus hermanos Santiago y Miguel y también, después de pensarlo mucho, su propio padre, lo que hizo hacia el año 1910 por ver si, ya que aquà parecÃa que no, tenÃa suerte en aquellas lejanas tierras.
Recordaba Navarro que el primer escultor de su familia fue su hermano Pepe, que modelaba en su casa soldaditos y cañones de barro, que secaba al sol y que cargándolos de pólvora los disparaba haciendo estragos en las filas de sus soldados de primor. Antoñico, como familiarmente le llamaban, imitaba a su hermano y su mejor entretenimiento era modelar figuras con barro. Modeló la figura de un personaje tÃpico que por entonces vivÃa en Villena, llamado "El tÃo Zampabollos". Un hombre gordo, con su sombrero, su cadena y su reloj, sentado al lado de un árbol que tenÃa en su copa un pajarito.
También modeló de niño "los Pasos" del Calvario, "las Cruces" de su pueblo. Y pintaba en todas las paredes de la "cambra alta" de su casa, con colores procedentes de una famosa mina de hierro abandonada, de cuya actividad no quedaba recuerdo, y se conocÃa Ây se conoce  por la Mina de los Colores, pues que todavÃa existe en la meseta de la Sierra de San Cristóbal, a cuyo pié se extiende Villena. Esto me contaba como sus primeros recuerdos en el arte al que dedicarÃa su vida.
TRASLADO DE LA FAMILIA A MADRID
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La difÃcil vida de la familia se fue agravando con la marcha a América del padre y los hermanos mayores. Las pocas tierras familiares no rendÃan para su sustento, ni de América llegaban ayudas. Por lo que su madre, viendo que crecÃan las deudas y confiando en el consejo de unos parientes de Madrid, decidió levantar la casa y trasladar la familia a la capital en la esperanza de hallar en ella mejor horizonte para sus otros 6 hijos que quedaron con ella. Y asà vendió las tierras, los aparejos y la caballerÃa y hacia 1913 marcharon a Madrid. TenÃa Antonio 7 años. En la Villa y Corte se instalaron en un piso, el 3º del nº 9 de la calle de Atocha.
El mayor de estos 6 hermanos, José, con sus solo 11 años, se colocó con un sastre y era el único que trabajaba. Con su solo pequeño jornalillo como aporte, el poco dinero que la madre llevó por la venta de las cosas de Villena no tardó en acabarse. Al cabo de dos años vino la total escasez.
TIENE QUE ABANDONAR LA ESCUELA. HAY QUE TRABAJAR
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Antonio, desde la llegada a Madrid, iba a una Escuela Municipal, en la que aprendió sus primeras lecciones de Matemáticas, Gramática, etc., pero con escasos 11 años tuvo que dejar la Escuela para ver de ganar algo y ayudar a su hermanos en traer algo a casa. Con los primeros pantalones largos se encontró de Portero en los soportales de la calle Toledo nº8, aunque por poco tiempo, por haberse contratado con un vendedor de zapatos para llevarle la caja de los fabricados acompañándole al domicilio de sus clientes. Era de Elda, se llamaba D. Antonio Carazo, vivÃa en la calle de San Bernardino y lo contrató por la comida del mediodÃa y 50 pesetas al mes.
La economÃa familiar iba de mal en peor y como ya les era imposible pagar el alquiler se trasladaron a un piso más económico, en la calle Palos de Moguer nº 35. Era un cuarto bajo, húmedo y oscuro, pero allà casi en seguida, su hermano José se atrevió a instalar su primer y modestÃsimo taller de sastre. Las hermanas, Juana y Pepita, encontraron trabajo en la Fábrica de PerfumerÃa "Floralia", que estaba vecina, y el futuro escultor en una fruterÃa, verdulerÃa y pescaderÃa de un paisano, amigo de su padre, que le llamaban "el Jalmero", a quien dejó a los pocos dÃas porque le obligaba a vocear los artÃculos y, dándole esto vergüenza, se marchó de allà diciéndose: "Vocear ¡Que vocee su tÃa!."
Poco después se colocó de Botones en la SombrererÃa del Sr. Vilasante, en la calle de Alcalá, Sombrerero de Cámara de SS.MM., para llevar los sombreros entre otros importantes personajes al Conde de Romanones, de la Cimera, Marqués de Villabrágima, Conde de Mayalde. Iba en alpargatas, lloviendo o sin llover; pero recibÃa propinas y pronto se compraba un "rajao", un panecillo de cuatro bolas, que desaparecÃa como si nada, porque para sus 12 años todas las bolas eran pocas. Eran en Madrid los tiempos de Fornos, de la Maison D'Oré, del Apolo. A personas que veÃa tras aquellos cristales llevaba a su casas "hongos", "copas", "canotiers", "extenson", "lok" y "borsalinos" y bastones con cabecitas de perro.
Pero su gran afición no le abandonaba. Donde se hallara, como entretenimiento era hacer con barro figuras, caras, toros, que regalaba, a veces, hasta a las mujeres de la cola de la tahona donde iba por el pan. Entre los chicos de su edad era amigo de un hijo del Teniente Coronel de la Guardia Civil del cuartel cercano a su casa, en la calle Batalla del Salado. Su amigo le dijo que en la Fábrica Floralia, en la que trabajaban sus hermanas, que estaba en la esquina de aquella calle con fachada a Santa MarÃa de la Cabeza, que habÃa visitado recientemente con su padre, habÃa visto un Departamento de Propaganda en el que estaban los dibujantes Penagos, Rivas, Duvon y otros y que por ser su amigo si querÃa le dirÃa a su padre que le recomendara para entrar allÃ, dadas sus aptitudes para el dibujo. TenÃa entonces 14 años y fue ocasión muy importante en la futura orientación de su vida. La recomendación fue efectiva y le llamaron para Botones en la oficina, donde aprendió a copiar, foliar, y archivar y, entre algún que otro recado ir diariamente por la correspondencia. En las horas libres iba al Departamento de Propaganda y copiaba y copiaba todos los dibujos que veÃa, con su admiración por aquellos famosos artistas. Allà los conoció a todos y especialmente a Karikato, uno, como aquellos, de los grandes dibujantes de su época.
Todo le admiraba y de manera indeleble, aunque sin darle importancia entonces, le quedó gravado aquel muchacho que, con buen corro de público ante el Palacio de Comunicaciones, que veÃa él cuando iba por la correspondencia, cómo con bastante eficacia modelaba en barro, ante sus espectadores, una cabeza de toro que inmediatamente terminada vendÃa por un duro para en seguida comenzar otra para otro encargo del mismo público, con lo que se admiraba cómo en cosa que a él le parecÃa tan fácil se ganaba el muchacho unas buenas pesetas.
La posibilidad de dibujar siguiendo la lÃnea de aquellos grandes maestros que le ofrecÃa el Departamento de Publicidad, aunque su aprendizaje fuera clandestino, le produjo tal despertar de sus facultades apasionadas que, enterado que en próximos dÃas se iba a celebrar una fiesta en la Empresa con motivo del cumpleaños del Director, que era Don Alejandro Berenguer, hermano del General Don Dámaso Berenguer, por entonces Alto Comisario de España en Marruecos, hizo un
DIBUJO A CARBONCILLO
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de una de las fotografÃas de éste que publicaba una Revista y el dÃa de la fiesta se lo entregó personalmente a su Director como su obsequio. Tal complacencia le produjo que, al inquirir allà mismo sus circunstancias y enterarse de su gran inclinación, manifestó ante todos los asistentes que tomaba al muchacho bajo su protección y se ocuparÃa de costearle los estudios necesarios para que desarrollara su vocación artÃstica.
EN LA ESCUELA DE ARTES Y OFICIOS
Efectivamente, al dÃa siguiente lo matricula a su expensas en la Escuela de Artes y Oficios, calle del Marqués de Cubas, y le compra pastelina para modelar, palillos, pinturas y alternando sus clases de dibujo con sus Maestros Oliva y Villegas, asiste a las clases de modelado y talla con José Capuz y Julio Vicent a quienes con el pintor Blanco Coris habÃa sido presentado por su protector. Clases nocturnas, porque de dÃa tenÃa que atender su trabajo en la Fábrica, al par que los domingos iba al Casón del Retiro para dibujar las obras clásicas que allà se exhiben. A las clases de modelado y talla de Capuz y Julio Vicent asistió durante algo más de dos años.
Destina su primer obra de modelado a su protector D. Alejandro Berenguer, consistente en un medallón. Un amigo de la familia que se admira de la habilidad del joven lo recomienda al escultor Orduña, entonces de moda, y éste lo recomendó al escultor José Ortell, valenciano, de Villarreal, que se habÃa situado en primera fila cuando ganó su primera Medalla. DecÃa que éste fue su director definitivo y quien más influyó en él. HabÃa sido discÃpulo de Benlliure, sin embargo su arte y sus creaciones no se parecÃan en nada a la lÃnea de su maestro. Pero cosa singular y extraña, supo infundirselo a él para sus obras animalistas. Allà intensifica el dibujo por concreta recomendación del Maestro, que le exige dibujo y dibujo antes de dejarlo modelar. Tras algunos meses comienza a modelar alguna mano, cabezas y él mismo se nota el cambio en la calidad de su trabajo. Sigue siendo estudioso y tenaz, como desde que iba a la Escuela primaria de chiquillo era, en el recuerdo aquel dÃa en que el Maestro, en la clase de lectura, lo puso de ejemplo a sus compañeros diciéndoles: "Mirad como lee de bien este niño, pese a su tartamudez".
En aquel estudio del escultor Ortell modeló su primera obra de importancia. Es su estudio de una cabeza de hombre que tituló CAMPESINO. La llevaba en la idea y la trabajó con la enorme ilusión de sus casi 17 años. La presentó, vertida a bronce, en la EXPOSICION DE OTOÑO, cuya circunstancia narramos en el capÃtulo de OBRAS.
Ya tenÃa la experiencia de otras obras, porque bien en el Estudio y más en su propia casa aquel muchacho ilusionado y estudioso, que lee cuanto cae en sus manos sobre arte se encuentra con la leyenda de SÃsifo, el fundador de Corinto, que por haber engañado a Hades al morir es condenado a estar siempre subiendo un enorme peñasco a la cima de la montaña sin alcanzarla nunca, siempre volviendo a intentarlo y hace, según se imagina ésta figura, que con las siguientes él mismo clasifica hechas entre sus 13 y 16 años: TORMENTO DE SISIFO, en barro, y lo repite en bajorrelieve; GLADIADOR HERIDO, en barro; DESNUDO FEMENINO, en barro; TORSO DE HOMBRE, en yeso; TORSO DE MUJER, en yeso metalizado; CRISTO YACENTE, barro policromado (Obispado de Madrid); DOLOROSA, en terracota, que como primicia regala a su primer amigo, que luego alcanzarÃa fama como poeta, J. Antonio OchaÃta; GRUPO DE JOSELITO. NATURAL, que es su primera obra de toro y torero. Lo habÃa visto torear y lo modeló recordándolo; MI ABUELITA, (medalla), yeso patinado que guarda su prima Rosa; ESTUDIO DE CABEZA DE HOMBRE, dibujo; y, CAMPESINO, cabeza, bronce.
Después de la Exposición de Otoño, tras el éxito en ella obtenido con su obra CAMPESINO, justamente animado en su vocación, se activa en obras y realiza entre sus 16 y 19 años: CHAPI, medalla de yeso que modela de una fotografÃa que publica la Revista "Villena Joven"; DOS CABEZAS DE NIÑO, escayola, que con la anterior regaló a su primo Ginés GarcÃa, fabricante de sillas de Villena; COPIA DE SAN JUANITO DE DONATELLO, escayola, que regaló a su primo Diego GarcÃa y 60 años después tuvo ocasión de verla en poder de un nieto, MartÃn Menor GarcÃa; TODO POR LA PATRIA, grupo escultórico de un soldado con bandera que, herido, descansa sobre un ángel. Regalo a su protector Don Alejandro Berenguer Fusté.
En la misma época hace dibujos y acuarelas, tanto para la portada como para la ilustración de un libro de versos de OchaÃta, asà como para el Concurso del Ayuntamiento de Villena LAPIDA PARA LA CASA DE CHAPI. Le conceden, el Primer Premio, pero no se realizó.
Ya en este ambiente de estudio y como definitivamente enderezada su vida por el camino de su vocación, su padre y sus hermanos, desde Buenos Aires, les llamaron y enviaron fondos para hacer el viaje. Se resistÃa su madre, tanto tal vez por la dudosa aventura como por tener que dejar a Antonio, que no podrÃa ir con ellas, debido a que se encontraba próximo a su edad militar. Pero tuvo que decirse a marcharse con sus hermanas, dejando a Antonio en Madrid por tal causa.
De aquel perÃodo inicial pude, con él mismo, regular cierto orden sobre las obras de aquel tiempo, al par que recoger sus recuerdos sobre ellas y sus curiosos comentarios, que sirven para darnos idea de la tenacidad de este hombre, sobre todo tÃmido, siempre rodeado de dificultades económicas y a cargas del gran complejo de inferioridad que su acentuada tartamudez le producÃa.
Sobre las antes indicadas como las primeras, continuaron las siguientes, según sus recuerdos: BUSTO DE SU HERMANO ISIDORO, escayola, que se llevó a América, a Argentina.
Poco después de marcharse su madre y hermanas tuvo que dejar de trabajar en la Fábrica de Floralia y entró a trabajar en el taller de modelado Barrenechea, con la paga de cinco pesetas por hora de trabajo y permiso para, fuera de su tiempo poder modelar en el taller y asà hace
Cuando está terminando un barro COMBATE DE CENTAUROS, entra en el taller su Maestro marmolista con quien también Navarro trabajaba para ganarse alguna peseta y éste le pregunta si aquella obra es suya. Al contestarle Navarro afirmativamente aquel lo refuerza diciendo que se lo habÃa figurado porque parece del Maestro Ortell. Barrenechea le dice que se la lleva él a ParÃs, donde la funde, y al reclamarle el valor que del original le corresponde le contesta que lo que se hace en su casa es suyo. Navarro salió disparado aquel dÃa de aquella casa dispuesto a no volver más a ella. Pero la necesidad...
... al siguiente dÃa le hizo volver a aquella casa. Y de nuevo se volvió a encontrar con la misma piedra. De nuevo fuera de horas de trabajo, conforme estaba convenido, hace un RODOLFO VALENTINO, en barro, y Barrenechea se lo queda repitiéndole que lo que se hace en su casa es suyo. Pero una señora francesa que deseaba comprarlo, el dÃa que entra para hacerlo le falta la cabeza. Al preguntar por ella Navarro le dijo que la tenia en su casa. Barrenechea se calló. Se fue la francesa a casa de Antonio, éste se la dio y ella le pagó 200 pts.
Realiza igualmente un RODOLFO VALENTINO, escayola policromada, que es un gaucho de cuerpo entero de 40 centÃmetros. Se lo regaló a su profesor de boxeo, campeón de lucha grecorromana y empleado delineante en la RENFE. Compañero suyo cuando era Botones de Floralia.
(Sobre su tiempo que practicó el boxeo me explica que el 1º y 2º round eran suyos y dejaba K.O., pero a partir del 3º perdÃa, por falta de aire. Era su problema de aire. Comentaba como convencido que un filósofo griego decÃa que cuando no hay aire el instrumento musical no suena. Asà le pasaba a él, decÃa: ni para el boxeo ni para hablar tenÃa suficiente aire. Por eso era tartamudo y por eso dejó el boxeo.)
Al romper con Barrenechea, el duro que le daba por hora de trabajo lo echa mucho de menos. Necesita dinero para poner la comida diaria. y apretado por la necesidad no ve más solución que volver a Barrenechea. Y pacta con él dedicarse a crear modelos que Barrenechea firmarÃa, pero por los que él cobrarÃa una mayor cantidad. Y asà surgen, entre sus 19 y 26 años:
SAN ANTONIO, talla de 2 metros que está en al Iglesia de San FermÃn de los Navarros, de Madrid; y 50 obras, con las que se hace la "EXPOSICION DE TEMAS VASCOS" en el Hogar Vasco, de Madrid, que se presentan todas en bronce y entre las que recuerda: IRITEMA prueba de bueyes; SAKINASKI, teatro vasco; LAYADORES, CHISTULARIS, VERSOLARIS, ESPATADANZARIS, LEVANTAPIEDRAS RECTANGULAR, LEVANTAPIEDRAS REDONDA, UZCUDUN, AIZCOLARIS, BARCA VENCEDORA, PELOTARIS, pala y cesta, REMERO, PELEA DE CARNEROS...
Fue un éxito la Exposición. Se vendieron todas las obras. Tras ello le hizo: PICABEA, Banquero. Bronce para su casa de Bilbao; LUCHA DE TOROS, grupo en bronce que envió a ParÃs; DUQUE DE MANDAS, Bronce. Pedestal y busto con medallas; y TORO DE LIDIA, bronce.
Hacia 1927 terminó con Barrenechea otra vez. Una vez mas, y aun su malhadada situación económica le llevarÃa a volver a él en otros futuros difÃciles años como recurso miserable pero exigente para salvar el momento insuperable.
Insuperable porque en su clásica timidez, consecuencia de su gran complejo que para relacionarse le suponÃa su temida tartamudez, le alejaba de toda relación que le abriera alguna puerta en la que se le ayudara a defenderse con su arte, que ya impresionaba a los que por algún azar o profesión lo habÃan podido conocer.
QuerÃa también, en su afán permanente de aprender, no dejar pasar demasiado tiempo sin trabajar el mármol, para aprender su cincelado, y la madera, para saber tallarla, ya que ambos materiales le seducÃan. El problema es que querÃa aprenderlos pero al par ganar para sus perentorias necesidades de la diaria comida, y orillar el problema de no comprometerse a su trabajo como empleo y servicio. QuerÃa estudiar, pero trabajando. Recordaba oferta del marmolista Passani, como la del Sr. Talens y su disgusto con Barrenechea le decidió a solicitar esos ofrecimientos, decidido a aprender sus oficios con la firme voluntad de recobrar su libertad una vez los conociera. Era el momento de aprender esas dos especialidades, porque deseaba cultivarlas, sentÃa anhelos de ello, veÃa pasar los años y habÃa que decidirse para hacerlo antes de que le llegar el servicio militar al que ya se acercaba. El disgusto de Barrenechea y su decisión de marcharse le llevó a este acierto que dio nueva dimensión y valor a su vida y su conocimiento futuras ocasiones de brillantez a su arte.
Efectuó estos dos especialidades el año antes de hacer el Servicio Militar.
HabÃa tenido relación pasajera con el Sr. Passani, que le conoció trabajando con Barrenechea y le habÃa ofrecido sus talleres de cincelador en mármol para cuando él quisiera. Cuando decide terminar definitivamente con Barrenechea tras los nuevos disgustos por la Exposición de temas vascos, en el Hogar Vasco de Madrid, se marchó a visitar los Talleres PASSANI cuyo titular le recibió con todo agrado y manteniendo su promesa le dio trabajo para satisfacer su deseo de aprender a cincelar el mármol.
Lo aprendió pronto y Passani le fue encargando trabajos. Asà en aquel taller realizó especialmente 3 estatuas en mármol: una, LA FE NOTARIAL, para el Colegio e Abogados de Madrid, en la calle Juan de Mena, y dos estatuas de mujer, de 2 metros: Una representando EL AHORRO y otra la PROTECCION DE LA INFANCIA. Ambas campean en el tÃmpano de la puerta principal del edificio de "La Adriática" en la Gran VÃa madrileña.
Terminado su compromiso y deseoso de perfeccionarse en el tallado de la madera atendió ofrecimiento que al efecto le tenÃa reiterado el mismo Sr. GarcÃa Talens, propietario de Talleres TALENS quien además de darle un sueldo le enseñó a practicar el manejo de la gubia. Talens le ofrecÃa carta blanca para que hiciera en el taller sus trabajos propios a horas libres. Estuvo algo más de 4 meses, hasta que consideró suficiente su aprendizaje en la madera. Pero querÃa ser libre.
Año más tarde conseguirÃa hacer, algunas en los propios talleres Talens que éste siempre le ofrecÃa, imágenes de vÃrgenes y santos y carrozas para procesiones sacramentales. Lo que dio motivo una vez, por causa del embalaje utilizando las tablas del taller a confusión sobre su realización. Ocurrió con el San Bonifacio, de Petrel, cuando años después un sacerdote "investigador" apuntó sus dudas sobre la autorÃa artÃstica del San Bonifacio al encontrar las tablas del embalaje que lo trajo porque vio que estaban marcadas de Talleres Talens y "lució "su descubrimiento" en un artÃculo de la Revista de Fiestas. Motivó que personas de Petrel visitaran sobre ello al prestigioso publicista villenense Don Alfredo Rojas y "aquello" fue contestado y debidamente aclarado, por un sereno y adecuado artÃculo que publicó al año siguiente, 1978, en aquella misma Revista, que la obra era total y rigurosamente de Navarro Santafé, ese al embalaje de sus talleres amigos.
EL SERVICIO MILITAR
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A los dos meses tiene que incorporarse al Servicio Militar. Por sorteo le toca la PenÃnsula, Regimiento de Ferrocarriles, en Leganés. Allà hace una medalla: anverso con la cara de S.M. el Rey Alfonso XIII y reverso Escudo del Arma de Ingenieros de FF.CC., que regala al Regimiento el dÃa de la fiesta de su Patrón San Fernando. Pero además, con serrÃn de colores, pinta en el patio una gran locomotora que es admirada y aplaudida por todos. Cuando está en el comedor toda la tropa en comida extraordinaria dan la voz que entra el Coronel. Llega a felicitar personalmente a Navarro por aquel gran dibujo y darle las gracias por la medalla, y termina sus palabras dando un ¡Viva Navarro Santafé!, que siempre lo recuerda por ser el primer viva en su honor que oyó en su vida. Se daba la circunstancia que el Coronel del 2º regimiento era su primo, Navarro de la Cruz, y éste le habÃa recomendado a su compañero, el coronel del primer regimiento, que era donde habÃa sido destinado, pero él no habÃa hecho uso de la recomendación y no se le habÃa presentado. Al saberse eso en ese momento el coronel le dijo que asà habÃa ocurrido al revés, que en vez de presentarse él a su coronel habÃa sido su coronel quien se presentaba con mucha satisfacción a él. Estuvo de servicio militar solamente seis meses, por ser del 2º reemplazo.
LICENCIADO. EL DIFICIL ENCUENTRO DE TRABAJO.
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Cuando le licenciaron se encontró con casi 22 años y en Madrid con el difÃcil problema: ¿Dónde encontrar trabajo?. Le fue más fácil hallarlo, por pronto, de dibujante para un publicista Âcartelista, cuya oficina con entrada por la calle Cuchilleros tenÃa balcón a la Plaza Mayor, desde donde Navarro miraba y remiraba el famoso caballo de Pietro Tacca que monta el Rey Felipe III.
El marmolista Bolado lo encuentra y le ofrece trabajo en su taller que acepta.
REGRESA SU MADRE Y HERMANAS DE ARGENTINA
Regresa su madre y sus hermanas Juana y Celia de la Argentina. Encuentran en la calle del Ancora un cuarto para vivir la familia. Tiempo después lo dejan por otro en el Paseo de las Delicias. Un dÃa se encuentra con la compañera de Barrenechea y ésta le recomienda visite a la Modista Mm. Lafontaine que necesita dibujante. Se acuerda con ella y le hace 50 creaciones. Ante su habilidad en el dibujo le sugiere la acompañe a ParÃs pero él se niega porque su empeño está en ser escultor.
Desde que terminó el servicio militar en 1927 hasta la proclamación de la República, 1931, su principal ocupación práctica fue la relatada Exposición de temas vascos, para la que debido a su necesidad tuvo que someterse a Barrenechea, por quien cada vez sentÃa más aversión y el perÃodo del dibujo de modas. También se ocupó del MONUMENTO AL LAUREADO TTE. HERNANDEZ MENOR en su ciudad natal del que escribiremos detalladamente en el capÃtulo de OBRAS.
VISITA LA EXPOSICION INTERNACIONAL DE BARCELONA.
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Precisamente cuando trabajaba en aquellos dibujos de modisterÃa llegó a España en 1929, un argentino amigo de su familia, que le visitó y le invitó a acompañarle a la Exposición Internacional de Barcelona, " de cuya visita quedó memorable reflejo en su memoria ante tanta grandeza y sus éxtasis contemplando los edificios que construyera la fantasÃa creadora de Gaudà o, dentro del recinto exposicional las cantarinas y luminosas fuentes encantador juego de luz y agua con las que sorprendiera al mundo, como adorno suntuario y magistral la magia enamorada del Ingeniero Buhigas."
A la vuelta a Madrid aumentadas sus necesidades tiene que volver con Barrenechea, modelando cuanto éste en su taller le sugiere para su negocio pero era lo que a él le solucionaba el apremiante pan de cada dÃa.
Asà llegó la República. La euforia de la nueva ilusión polÃtica captada por el instinto comercial de Barrenechea le hace encargarle modelar un busto de su simbologÃa. Pedestal con busto y gorro frigio de 60 centÃmetros, que presentó pomposamente ante sus amigos polÃticos de cuyo acto quedó una fotografÃa que, en semicÃrculo contemplando la estatua se encontraban junto a Barrenechea y el autor de ella nuestro escultor Navarro las destacadas personalidades del nuevo Régimen Andrés Casaus, el Alcalde de Madrid Pedro Rico y otras personalidades republicanas. FotografÃa que años después, en los peligrosos tiempos de la guerra civil, le sirvió a nuestro escultor como único documento para salvar su integridad personal al carecer de afiliación y ocurrÃrsele presentarla como testimonio de adhesión.
SeguÃa trabajando con Barrenechea. Este estaba muy boyante ante el éxito de la escultura de la República. Consiguió pedidos de más de 200 reproducciones, tanto en bronce como en escayola metalizada para oficinas ministeriales gobiernos civiles, alcaldÃas etc. Y cada vez era más fuerte el deseo de liberarse de ésta sumisión que oprimÃa su personalidad y en su propia casa va modelando y sobre todo dibujando cuanto su fantasÃa a impulso de su caudalosa vocación le va motivando. Como obras mayores hace: busto de la MARQUESA DE PERINAT, cincelado en mármol de Carrara, y TOROS, sobre modelos de fotografÃas.
Un dÃa ve en un escaparate fotográfico de la Puerta del Sol una instantánea de un pase de Juan Belmonte que le impresiona y decide modelarla. Entra en el establecimiento a comprar la fotografÃa y, presidiendo el panel de una pared observa un Escudo de Armas con las sierpes y calderas y comenta con el propietario que tal Escudo está en el Castillo de su pueblo, Villena. Este le dice que se llama Juan Pacheco y es descendiente de aquel famoso Marqués de Villena que reconstruyó su Castillo, como varios otros. Nace de tal circunstancia una corriente de mutua simpatÃa que forjó una amistad que continuarÃa mientras vivió.
Pocos meses después recibe Navarro en su casa la visita del Mayoral del ganadero D. Antonio Pérez Tabernero, recomendado por Pacheco, y le encarga un toro en bronce después de ver los varios en barro que le muestra Navarro. Quiere uno original para su jefe, diferente de aquellas actitudes. Navarro le dice que él le avisará cuando lo tenga en barro para, si es de su aprobación, pasarlo a bronce. 15/20 dÃas después de su aviso se presenta en su Estudio el ganadero salmantino D. Antonio Pérez Tabernero. Ve el toro que le ha modelado en barro, lo aprueba y se lo manda fundir en bronce. Cuando lo tiene fundido le avisa y le aparece el Mayoral a recogerlo. Navarro le pide 3,000 pesetas y éste le dice que es muy caro, que "cuesta tanto como uno de verdad". Y no se lo lleva hasta decÃrselo a su Don Antonio, y ya no contestó.
La espera en su apremiante necesidad le derrumbó una vez más. Cuando caÃa por su irresuelta necesidad en tales depresiones le martilleaba la cabeza la frase sarcástica que su padre, mientras estuvo aquà al regresar también mal de la Argentina, hacia la que se volvió otra vez, repetÃa como con cariño, pero que a él le hacÃa mucho daño: "Mi Antoñico siempre está con el palico que no da plata."
Sin embargo, ¿quien lo hubiera dicho entonces?, años después este toro se lo compró Don Pedro Guerrero, de Jerez de la Frontera, y le pagó 50,000 pesetas. Pero además, también años después se sirvió de éste toro para hacer una reproducción en bronce bañado en oro, encargo del General Barrón para ser rifado en la Corrida del "Toro de oro" de la LÃnea de la Concepción.
Pero entonces, con el agobio de su angustiosa necesidad económica, no tiene más remedio que volver con Barrenechea. Lleva con Barrenechea más de tres años en esa sumisión de su arte y su nombre que le duele cada vez más, que se agrava por el constante regateo y avaricia de éste que llega hasta a retrasarse en el pago de sus concertados honorarios. Como hace meses que vive solo (1935) no quiere en su apurada situación económica recurrir a sus hermanas y va a desahogar su disgusto a casa de otro Barrenechea pintor, con quien tenÃa amistad tal vez por conocer que este también estaba disgustado con su primo por actitudes de su inmoral conducta. Este lo recibe cordialmente y le invita a hospedarse en su casa lo que acepta tras convenir el pago de su pensión. Allà le ayuda con un dibujo y modelado de un relieve de un niño desnudo, en pastelina, para un concursillo que tenÃa que hacer el pintor para ingresar en una fábrica de platerÃa, que por tal ganó. Y Navarro se sintió muy satisfecho porque ha podido corresponder a su favor.
ACEPTA CONTRATO PARA PATINAR LAS FAROLAS DE MADRID
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Ha modelado varios toros en barro que va vendiendo para vivir. Hace dos toros, CAPOTE PERDIDO y DE SALIDA, que especialmente le gustan y decide reservarlos para la exposición taurina que lleva en el pensamiento y desea hacer. Considera necesario cubrirlos de bronce. Como no tiene dinero no duda en recurrir a la fábrica de OxÃgeno Industrial que alguien le recomienda como que reciben encargos para cubrir con soplete en cobre. Asà lo hace y cuando después de cubrirlos también los ha patinado los ve el Ingeniero, D. Manuel Rodrigo y, ante lo acertado que aprecia la pátina, le ofrece un contrato para patinar de igual forma las farolas del alumbrado de Madrid, ofrecimiento que Navarro acepta gozoso porque venÃa a solucionarle su situación económica después de su cese con Barrenechea.
A dÃa siguiente, provisto de escalera portada por el ayudante que se le puso, con sus botes de pintura, trapos, pátina, disolventes y brochas la emprendió con las farolas desde la Puerta de Atocha a la Plaza de la Cibeles y desde allà toda la Castellana hasta RÃo Rosas, y de nuevo desde la Cibeles por toda la Gran VÃa, pasando por la Plaza de España, Princesa, hasta Argüelles; Cuesta de San Vicente y Florida y la Virgen del Puerto. Le ha dedicado a este trabajo medio año. Ha ganado dinero para mantener a su madre y hermanas porque al tener buen trabajo volvió a vivir con ellas. En gratitud ha regalado al ingeniero D. Manuel Rodrigo, aquellos dos toros que al patinarlos le dieron este trabajo.
Esos dos toros en barro, con la decisión de cubrirlos de bronce y patinarlos, van a ser hito muy importante en su vida. Los regaló al ingeniero y éste a su vez los regala a uno de los dos capitanes de aviación que se los ha ponderado al visitar la fábrica para hacerle un importante encargo de extintores. Este capitán es sobrino del Barón del Sacro Lirio que al verlos y gustarles, se los regaló. También, por compromiso, a su vez el Barón los ha tenido que regalar, pero como no quiere dejar de tenerlos, enterado por su sobrino que se los regalaron en la fábrica de oxÃgeno Industrial la visita y dice al encargado Sr. Alfonso Mesas que viene por otros dos toros de Benlliure. Este le dice que aquellos toros no son de Benlliure, sino de su amigo Sr. Navarro Santafé, que está patinando farolas por Madrid y llegará a la fábrica al final de jornada. Vuelve a esa hora el Barón, habla con Navarro y le encarga dos toros iguales, aunque en paso diferente. Acepta el encargo Navarro y cuando los tiene patinados visita la fábrica el Abogado de la Campsa, Don José Gutiérrez Solana, (sin parentesco con el famoso pintor), ve los toros y se interesa por su autor que le presentan. Le pregunta si harÃa un grupo con toro y torero pero con Nicanor Villalta, que es su torero. Acepta el encargo y cuando lo ve en barro le encarga dos copias, una para él y otra para regalársela a su amigo y admirado Nicanor. Le cobró 1,500 pesetas por cada grupo.
SU EXPOSICION DE TAUROMAQUIA EN EL "CIRCULO DE BELLAS ARTES" DE MADRID
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En unos seis meses de ilusionado trabajo preparó unas 12 obras. Estaba impaciente por realizarla. ¡Exposición de obras suyas, con todo su nombre, por fin!. También estaba ilusionado su socio, el Ingeniero Sr. Rodrigo, y con su influencia, en el CIRCULO DE BELLAS ARTES, a finales del primer trimestre de 1936 Âcuando ya las nubes de la guerra civil intranquilizaban el cielo azul de España  se celebró. HabÃa preparado unas 12 obras. Destacaban entre ellas los Grupos: VILLALTA, "Derechazo", (ya vendido, pero expuesto.); MANOLO BIENVENIDA, "Pase natural"; MARCIAL LALANDA, "quite de la Mariposa"; PEPE BIENVENIDA, "Asà se matan los toros"; COMBATE DE TOROS," Dos toros", TARARI, " Toro de salida"; CAPOTE PERDIDO, "Toro"; UN PAR DE BANDERILLAS, "Toro", MAS PELEA y ENSAÑAMIENTO, "Grupo dos toros".
Muchos de los importantes personajes que frecuentaban el selecto CÃrculo se interesaron por saludarle. Pero de todos, el más importante para él, que recordaba con emoción, fue cuando visitó su exposición ¡nada menos que examinados por él sus temas taurinos!, el ilustre escultor y maestro Don Mariano Benlliure "que me felicitó y me dio buenos consejos que nunca he olvidado"
Se vendió todo. Fue su primer gran éxito. Lo interrumpió trágicamente el largo y doloroso interregno de la guerra civil. Cuando, justamente ilusionado, se aprestaba a recoger el fruto de su exitosa exposición, lleno de anhelos y esperanzas, el aciago acontecer de aquella calamidad nacional paralizó todo su horizonte, tan claramente vislumbrado durante aquellos ensoñados dÃas del CÃrculo de Bellas Artes y se encontró con que, cuando llegó la sensación de la gravedad de aquellos iniciales tremendos históricos dÃas, solo tenÃa en la mano aquel toro en bronce, "MADROÑITO", que le habÃa encargado el ganadero salmantino y que todavÃa no habÃa ido a recoger con las 3,000 pesetas que le pidiera y que el Mayoral le dijo que el precio le parecÃa "más caro que si fuera de carne."
Con todas sus humildes pertenencias se quedó aquel toro en su casa cuando tuvo que cerrarla para presentarse a unas oposiciones de delineante convocadas en la base de aviación de San Javier, en Murcia, que a efectos de situación militar y aconsejado por uno de sus oficiales le convenÃa asistir.
Su madre se habÃa marchado a Villena. Y ni ella ni él volverÃan a su casa cerrada de Madrid hasta terminada la guerra.
LA GUERRA CIVIL
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En su estudio de la calle Jaén Âen aquellos meses de abril a julio de 1936 habÃa iniciado el proyecto de hacer otra exposición, ante el éxito que habÃa obtenido con la de tauromaquia. La primera figura que inició fue un desnudo de mujer que tituló "CARNAVAL ESPAÑOL". La figura llevaba peineta y mantilla. En su mano derecha extendida ofrecÃa la manzana y con la izquierda se quitaba el antifaz. Hizo el busto de D. LUIS ORTEGA GRANADOS, de escayola patinada. Y a mediado de él el lanzamiento militar. En aquellos terribles primeros tiempos se sufrÃa la violencia y las gentes y vecinos le decÃan constantemente" "Compañero, hay que definirse." Porque como pasaporte, salvoconducto y única acreditación documentaria mostraba aquella fotografÃa que, al principio de la República, al presentar su busto simbólico en el estudio de Barrenechea ante el Alcalde de Madrid, Pedro Rico y otras destacadas personalidades republicanas, está él entre ellas.
Las circunstancias de aquel tiempo le llevaron para cubrirse ante vecinos y curiosos a modificar la figura del "CARNAVAL ESPAÑOL" y hacer una "MILICIANA" cambiando el antifaz por el puño cerrado, la manzana por un fusil; cubriendo el desnudo con un "mono" y la peineta substituyéndola por un gorro cuartelero. Varios personajes influyentes del momento la vieron y al felicitarle le sirvieron de amortiguador y hasta de garantÃa para su personal situación.
Pero si bien iba salvando su momento en aquella dramática circunstancia sus recursos se acababan y cada vez era más grave encontrar la solución de la comida diaria. Su madre, como dicho, se habÃa marchado a Villena y para él llegó el dÃa en el que no vio más horizonte que volver al taller de Barrenechea que, como esperaba, le solucionó la diaria comida, lo que era tan importante entonces en Madrid. Entre otros trabajos hizo la MAQUETA ÂPROYECTO MONUMENTO A LOS HEROES DEL CALLAO. LIMA (Perú). Firmado por Barrenechea. Y modeló el busto del Ministro CASARES QUIROGA que, naturalmente, firmó Barrenechea, pero lo sentaba a su mesa cada dÃa y esto era en su caso lo que no tenia mas remedio que atender.
Como la fabrica de OxÃgeno Industrial se habÃa transformado en fábrica de guerra, un compañero le invita a volver a ella y efectivamente aprovecha la ocasión para poderse liberar, una vez más, de Barrenechea. Trabaja en ella varios meses en la compra y acarreo del suministro de frutas y verduras. Pero un dÃa se cruza con otro empleado que se conocÃan ambos por haber asistido antes de la guerra a las catequistas en donde Navarro daba clases voluntarias de dibujo a los niños y éste otro, les cantaba jotas. El encuentro fue temeroso y en la sospecha de las gentes pronto le dio la muestra amenazándole con denunciarle. Tal se puso la situación que, ante nueva amenaza a Navarro cuando iba en el carro, éste se defendió dándole un latigazo y sin esperar la reacción abandonó el empleo. Alguien le aconsejó presentarse al Ministerio del Aire, porque habÃa leÃdo la convocatoria para unos puestos de Delineante que le pudiera interesar y, sin pensarlo dos veces, allá se fue y se presentó. Se admitió su solicitud y se le envió a San Javier (Murcia). Tras unos dÃas allÃ, una vez recibidas las instrucciones habÃa que regresar a Madrid, pero pidió permiso para ir a Villena (Alicante) a despedirse de su madre. Se le concedió pero condicionado a que el viaje de Villena a Madrid se lo tendrÃa que pagar él al quedarse fuera de la expedición militar.
En Villena, con el fin de ganar algún dinero para Madrid un primo suyo, jefe de la CNT local, Ginés Camarasa lo coloca en los talleres de fundición Rodes que trabajan material de guerra, donde lo destinan como aprendiz en la sección de moldeo de falsas boquillas de mortero y, con tal perfección aprendió que sus cajas eran ,por tal causa, reconocidas en la fundición como superiores. Por aquellos dÃas militarizaron por Decreto la fundición con lo que se quedó en ella como destino militar, evitándole el tener que marchar al frente de guerra. Su pariente, Camarasa le encargó un BUSTO DE DURRUTI que modeló en barro y tras exponerlo algún tiempo en las oficinas del Sindicato, que en la requisa de guerra se habÃa instalado en el Colegio de las HH. Carmelitas, se volvió a la fundición para verterlo a bronce. Asà se devolvió al Sindicato y jamás supo ya nada de él. Pero Francisco Poveda Esquembre, recuerda haberlo visto sobre la mesita de la antesala de SecretarÃa donde tuvo más de una ocasión de admirar el busto, no muy grande, me dice, y comentar su admirable ejecución, sobre todo por el parecido.
También por distintas autoridades se le encargaron y realizó diversos trabajos: UN DIBUJO MURAL de 6 X 4 m., de Pablo Iglesias para la embocadura del telón del Teatro ChapÃ; en seguida le encargaron OTRO MURAL de igual tamaño de DURRUTI también para el mismo telón, que colocaban alternativamente y aún tuvo que hacer otro igual, más tarde, de Ascaso. Le pagaban muy bien en especie alimenticia, que ya muy escasa estaba, como leche, patatas, etc., en buena abundancia, lo que le permitÃa a su madre ayudar a familias que conocÃa agobiadas por tener a sus padres detenidos, "como ocurrÃa especialmente con la que habÃa cedido a su madre el piso donde vivÃamos, la familia de D. Antonio MartÃnez Hernández, que luego fue el primer alcalde que tuvo Villena cuando acabó la guerra."
También hizo un dibujo a lápiz, que tituló MODISTILLA, de una novia que posó en el mismo taller donde ella trabajaba, en la calle Parrales. Murió ella y Navarro se lo llevó a Madrid cuando terminó la guerra. Pero el padre de la chica se lo pidió y lo trajo de Madrid y se lo regaló en uno de sus primeros viajes a Villena. Durante su estancia en ella, hizo un dibujo a una mujer muy conocida, 'LA TIA GORRIONA"; otro a los hijos del encargado de su sección en la fundición; TRES RETRATOS a lápiz de sus primas las hijas de Ginés GarcÃa, MarÃa, Paca y Celia. Hizo la MASCARILLA de un Teniente del Ejército de tierra que se mató por accidente, en la Colonia de Santa Eulalia, y otra del hijo del responsable de la Fundición, que le decÃan RENDIJA.
FIN DE LA GUERRA CIVIL. REGRESO A MADRID.
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Cuando termina la guerra civil, de su pueblo, Villena, guarda un afecto indeleble, y de aquel tiempo que lo abrigó para cómodamente alejarlo de la dureza de los frentes. El final de la guerra, aquel 30 de marzo de 1939, lo vive participando con sus paisanos en la alegrÃa y alborozo del fin de la dolorosa contienda. El trabajo en los talleres metalúrgicos se ha acabado al ser recuperados por sus propietarios y lógicamente cesar los pedidos de material de guerra. Se queda sin empleo. Pasan los dÃas y hay que hacer algo para comer. El nuevo alcalde, D. Antonio MartÃnez, le encarga un dibujo gigante del GENERALISIMO FRANCO, el Jefe del Estado victorioso, que hace al carboncillo y se coloca como antetelón en el Teatro Cine ChapÃ, único que entonces habÃa en aquella localidad. Le pagan 500 pesetas con las que, con su madre, vuelve a Madrid.
Le reclama la aventura de su vocación en Madrid, donde a sus 32 años y pese a su buen recuerdo del éxito de su Exposición de Tauromaquia en el primer trimestre de 1936, sabe que bien puede en este tiempo ser más difÃcil. Pero hay que volver, como lo quiere su madre, y regresar a la casa que dejaron cerrada.
Cuando arriban a su piso del Paseo de las Delicias se lo encuentran desmantelado. VacÃo pero con la suciedad no de la ausencia sino de haberlo habitado alguien sin escrúpulos. No queda nada de sus cosas. Pero ¡oh alegrÃa!, entre el montón de basuras de un rincón está el toro del Mayoral y con la emoción de tan sorprendente encuentro lo arropa como la prenda más inesperada y querida y aquella noche primera del Madrid recuperado durmió abrazado a él.
Las sucesivas vicisitudes de la vida de éste hombre sencillo humilde, incluso apocado; tartamudo cuyo defecto fÃsico influye no solo poderosamente en su carácter, sino también en su obra que posiblemente pudo haber alcanzado mucho antes todo lo que sus inmensas posibilidades artÃsticas hacÃan posible, vamos a relatarlas unidas a la historia por él mismo comentada de cada una de sus obras de mayor personalidad o de mayor altura, ya que a partir de éste regreso a Madrid entramos en todo el largo perÃodo de su más intensa creación y su personal biografÃa va plenamente unida a sus creaciones. La imagen de su curiosa personalidad nos la dan ellas mismas y las circunstancias de su realización. Nos fue posible ordenar bastante, en nuestras conversaciones en el último año de su vida, la cronologÃa de sus obras mas importantes. Vamos, pues, a dedicarnos a ellas, aunque en su descripción tengamos que volver a años y situaciones un poco ya antes relatadas, pero más que una reiteración servirá para darnos más cuenta de la admirable voluntad que puso al servicio de su vocación amada, pasando por encima de humanas debilidades y vicisitudes que solo el tesón y lealtad a sà mismo pueden hacer entender y comprender y hasta ser motivo de ejemplaridad.
Hemos creÃdo que resultará asà fácil para el lector localizarlas concretamente bajo una parte con el nombre genérico de ITINIERARIO POR SUS OBRAS, seguido del de la que corresponda, o vinculadas a nombres de familias o ciudades con reiteración de ellas.
Pasamos sobre el ingente montón de obras menores que durante su vida tuvo que hacer encontrar o completar el pan de cada dÃa, de las que hay en vitrinas alguna muestra en su Estudio Museo de Villena, llevadas posteriormente a él por su esposa, y nos ocuparemos en esa parte de ITINERARIO POR SUS OBRAS a describir, junto a los comentarios encontrados sobre ellas, aquellas con las que, poco a poco, en el transcurso de su vida, (1906Â1983), encontró la ocasión de manifestar la grandeza de su arte.
Pero también creemos interesante incluir antes, circunstancias y acontecimientos que en su vida se dieron, incluso Ãntimos, vinculados a ellas de un modo u otro, que son importante curiosidad tanto para conocer su humanidad y carácter, como para resaltar el reconocimiento que aun llegó a alcanzar en ilustres instituciones, que le dieron el gozo de la satisfacción en su último tiempo, contra otras que fueron siempre para él dolorosa constante compañÃa.
En aquellos apasionados años de 1939/40, donde en medio de una escasez general de todo, parecÃa que la vida empezaba de nuevo, él ya con 33/34 de edad, considera que debe terminar sus estudios y obtener el certificado de ellos, lo que debe ser en Valencia.
Ha terminado la imagen de Nª Sra. de las Virtudes, que pese a su necesidad económica, su madre ha querido regalar a la Ciudad, luego sigue nulo de ingresos. También los Peregrinos de sus andas, pero se los pagarán cuando al año siguiente los pase a madera, lo que no ocurrió jamás, asà que otro trabajo gratis. Algo le quedó de su San Bonifacio, de Petrel, pero al final del verano estaba de nuevo sin blanca. Y tenÃa que ir a Valencia. En una de sus notas aparece manuscrito: "No olvidaré nunca a mi entrañable amigo Alfonso..." (Âaquel que le dijo en 1933 a quien fue a Floralia a preguntar por los toros de Benlliure, que no eran de Benlliure, sino de su amigo Antonio, y de los que salió el trabajo de Las Farolas de Madrid ) "..que tanto hizo por mÃ, y en esta ocasión que me hacÃan falta 500 pesetas para desplazarme a Valencia a terminar mis estudios de profesor de dibujo, y lo conseguÃ. No tenÃa pero las pidió al cajero de la fábrica donde trabajaba para que se las descontara de su sueldo. Ya me habÃa comprado herramientas, sentado a su mesa, ayudado como buen padre..."
Fue a Valencia y se trajo la CERTIFICACION ACADEMICA PERSONAL, expedida por la "Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado, del DISTRITO UNIVERSITARIO DE VALENCIA", que copiamos:
"CURSO de 1940 a 1941. Núm. 15.
Don Enrique Giner Canet, Catedrático y Secretario accidental de la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado de Valencia.
"CERTIFICO: Que D. ANTONIO NAVARRO SANTAFE, natural de Villena, provincia de Alicante, tiene cursados y aprobados en esta Escuela, todos los estudios de la Sección de Escultura, que dan derecho a que por el Ministerio de Educación Nacional se le expida el TITULO DE PROFESOR DE DIBUJO, con arreglo a las disposiciones vigentes.Â
"Asà resulta de los antecedentes que obran en esta SecretarÃa de mi cargo a que me remito. Y para que el interesado pueda hacerlo valer donde le convenga, expido la presente con el visto bueno del señor Director y sellada con de esta Escuela en Valencia a treinta y uno de octubre de mil novecientos cuarenta."
Siguen las 3 firmas: Vº Bº El Director; El Secretario y El Oficial de SecretarÃa, rubricados. Con sello redondo en tinta azul que dice: ESCUELA DE BELLAS ARTES DE SAN CARLOS DE VALENCIA."
Profesor en la ESCUELA ÂFABRICA DE CERAMICA DE MADRID
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En 1940 ingresó, como contratado, en la Escuela Fábrica Oficial de Cerámica, gracias a la influencia de D. Luis Ortega Cantoni, su hermano polÃtico, funcionario del Ministerio de Educación y Ciencia, Encargado de Curso en Elaboración de modelados para su reproducción en loza y porcelana. Como Profesor interino a la Clase de Modelado, le asignó su Dirección un sueldo de 500 pesetas mensuales, muy poco, pero le prometÃan luego se transformarÃa en propiedad. Años después se lo elevaron a 900 pesetas, siempre interino y por 1955 a 1,000 pesetas.
Estuvo en ella unos 18 años, interino. En ese tiempo no se llevó bien con el Director, de raro carácter, que por cierto acabó lamentablemente mal al ser asesinado por otro profesor que habÃa estado internado por él en un manicomio.
Poco después de que el Conde de Mayalde le diera la plaza de Profesor en el Colegio de San Ildefonso y de Maestro Cantero en el Ayuntamiento de Madrid; a cuyo ingreso en el Ayuntamiento, deseo que él expresó en diversas ocasiones le ayudara a conseguir cuando se publicaban plazas al Director de la Escuela, y este le contestaba sistemáticamente que le reservaba algo mejor, no le cayó bien a este y pasado el tiempo que juzgó polÃtico le redujo sin más el sueldo de 1,000 ptas. a 500. No admitió Navarro tal reducción y abandonó la escuela, dirigiendo al Director una carta el 30 octubre de 1956 de cuya copia entresacamos los siguientes párrafos bien ilustrativos sobre la necesidad que siempre le acució y la debilidad de carácter de nuestro escultor:
"Contesto su carta sin fecha, recibida el dÃa 27 del cte. mes. No comprendo como le extraña a Vd. mi ausencia en esa Escuela en mis funciones asignadas, pues solo Vd. sabe las causas por las cuales no he podido reintegrarme el mes en curso a mis tareas en esa.
"La postergación llevada a efecto por Vd. al reducir mis honorarios de 1,000 ptas. a 500 ptas. ha sido la causa que ha motivado mi decisión.
"¿Qué motivos le he hecho a Vd. para proceder de esta forma contra mi modesta persona? Me parece que he hecho suficientes méritos para al cabo de 18 años, tuviese Vd. más consideración conmigo, que nada malo le he hecho.
"Pronto olvidó todos los favores personales que le hice produciendo obras de arte para que Vd. se abriese las puertas de grandes amistades y ahora en compensación veo ya cerradas las puertas de esa Escuela en la que dejé los mejores años de una vida de labor artÃstica y que lejos de servirme de puente para con su aprobación abrirme paso en mi carrera, encontré en Vd. un obstáculo.
"De mis obras, creadas por mà y que son: Bustos de la SRA. DE SOLIS; SRA. DE AZNAR; EXCMA. SRA. CONDESA DE MAYALDE, etc., nada he recibido de Vd. en premio a esa desinteresada labor. Pero, eso sà fui obsequiado con muchas promesas..."
"¡Creo que no merecÃa esto después de prestar servicio durante 18 años!
"No tengo inconveniente de volver a esa Escuela siempre que mis honorarios no sean sancionados."
Menos mal que tuvo un dÃa el feliz arranque, de genialidad o de protesta Ãntima, de no dejarse postergar más, al pedir al Director de la Escuela de Cerámica, cuando le sugirió que hiciera el busto de la DUQUESA DE PASTRANA, que consiguiera de la Duquesa que viniera a posar. Lo aceptó la Duquesa y asà conoció al artista. Ya conocido, y habiéndolo pedido ella, era inevitable acompañar al Director a la entrega. Y de este suceso arrancó virtualmente su relación con estas relevantes personas, que al darle su apoyo e influencia le adentraron en el alto mundo capaz de darle los encargos que le sirvieron para acreditarse con su arte.
A partir de esa transcendente relación para él cambió completamente el signo de vida apretada y desapoyada de nuestro escultor. A partir de aquÃ, (1956), aunque siempre personalmente con su humildad y su modestia, se inicia el perÃodo de sus grandes realizaciones, hasta que fueron cortadas por su enfermedad (1977), y fallecimiento (1983), cuando los encargos le abundaban y ya algunos importantes e incluso con proyecto aceptado y contratado, se le quedaron por hacer.
EL COMPLEJO DE SU TARTAMUDEZ
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Fue algo muy grave en su vida, que el infundió su carácter aparentemente tÃmido porque sentÃa la sensación de ridÃculo cada vez que se "encasquillaba" hablando. Era esta la palabra con la que él definÃa aquella situación que en cada caso tan frecuente por demás, siempre le horrorizaba hasta el punto que huÃa de toda ocasión de conservar sobre todo con extraños, o personas importantes, o periodistas, y fue causa de su alejamiento y de su falta de lo que luego se ha llamado "relaciones públicas" que motivó tenerse apartado y solitario, como arrinconado hasta que, de aquella sima de silencio lo hizo emerger la propia potencia de su arte, cuando al paso de los años, fue hablando su obra por él.
Con esta sencillez cuenta él su causa u origen, y titula su narración:
"Mi enemigo número uno"
Siendo niño, tendrÃa unos 4 años  dice Â, en su casa de Villena, en los veranos, su madre le ponÃa un colchón en el suelo para dormir. "Una noche me levanté, cogà la capuchina que mi madre me dejaba encendida hasta que me durmiera, y sin saber como me prendió fuego en el camisón. Si a mis gritos mi buena madre no acude rápida hubiera perecido abrasado. "¡Bendito Antoñico! Estos crÃos. "Mi buena madre ¡las madres, que no duermen! me vio y arropó con su cuerpo el mÃo, que no se libró de quemaduras, de las que aun se pueden ver las señales, y apagó las llamas que envolvÃan toda mi personita. Bastantes dÃas tardaron en curar. Después de aquel accidente comencé a tartamudear, y este defecto nervioso, a causa del susto, me acompañó toda la vida. El médico que me asistÃa, D. Regino Arenas, al observar el tartamudeo le dijo a mi madre que notaba que "tartamudeaba exageradamente", mas creÃa "que se le pasarÃa cuando fuera mayor"... y pasaron veinte, treinta y cincuenta años y todavÃa se me "encasquilla"...
"Cuando empecé a ser mayor, ya años viviendo en Madrid, y quise luchar contra el tremendo defecto que ya notaba me hacÃa daño, me lo corregà algo haciendo gimnasia respiratoria; luego alguien me recomendó que leyera en voz alta, silabeando, y me leà entero el Quijote de tal modo, y respirando profundamente. En la altura de mi vida debo reconocer que me ha servido en ocasiones el uso de tal práctica que ya de manera constante mantuve siempre, pero cualquier debilidad fÃsica, cualquier momento u ocasión que afectara a mis nervios, me hacÃa recaer en la sima de ese mal.
"En el Concurso del Monumento a ChapÃ, tuve que defender, ante un público heterogéneo, mi proyectado monumento teniendo que leer la Memoria descriptiva. Mi primo Diego GarcÃa que me querÃa tanto, al saberlo no quiso entrar temiendo lo peor, pero amigos casi a empujones lo hicieron entrar y cuando me vio y escuchó en el momento en que yo estaba mejor exclamó: "Ese no es mi Antoñico..." Cuando terminé la lectura me dio un abrazo y me dijo: "Ahora sé que harás un gran monumento".
Mi padre me llevaba a pasear por la huerta de Villena porque habÃan dicho me convenÃa para vencer el defecto. Andaba detrás de él. Recuerdo el ris ras de los pantalones de pana, y que cantaba:
Oh balancé, balancé
balancé de la puñeta,
no te fÃes de los hombres
que llevan una escopeta...
y yo le contestaba: "No diga usté eso, padre, que me da miedo". Y si lo decÃa todo de corrido, se volvÃa sonriendo, me daba un beso y seguÃamos el camino."
En cambio tenÃa anécdotas "terribles" según él. Una de las que me cuenta, sucedió por en el año 1940:
Estaba recién instalado en Madrid un amigo de Villena, Vicente Soler, Aparejador Municipal que habÃa ganado esa plaza en el Ayuntamiento de Madrid. Su esposa, Angelita Caturla, guapa, elegante, muy bondadosa pero con una permanente sonrisa que algunas veces no se sabÃa bien si llevaba algo de ironÃa. Se vieron los dos en la calle y le invitó a su casa al dÃa siguiente que era domingo. Soler tenÃa que salir un momento sobre la hora fijada y advirtió a su esposa: cuando venga Antonio déjale que hable él. Como es muy tartamudo y le sabe muy mal su defecto, por favor no le interrumpas ni pretendas ayudarle. Te callas y ya seguirá él. Por favor, no intentes ayudarle. Vuelvo en seguida.
Pero llegó antes Antonio. Saludó a la dueña de la casa, a quien no conocÃa. Esta le invitó tan amable y cordial a sentarse, le explicó que su esposo habÃa tenido que salir un momento pero que en seguida volvÃa. Y le dio pié, para que hablara él solo de cosas que se sabÃa: "¡Cómo ha gustado en Villena tu imagen de la Virgen de las Virtudes! ¡Con qué gusto la ha recibido el pueblo entero porque de verdad que has hecho una cosa bien lograda tan fiel a la anterior! Y me ha dicho Vicente que estás trabajando en otra imagen también de Patrón de otro pueblo de Alicante.
 SÃ, efectivamente, le contestó Antonio estoy haciendo una gran imagen de 2 metros de alta del Patrón de Petrel, por encargo de aquel Ayuntamiento, en talla de madera que debo entregar totalmente terminada, policromada, casi en seguida y en ello estoy trabajando ya muy de prisa porque se me acaban las fechas.
 Y ¿cómo se llama ese Santo Patrón? (Y aquà fue ella.)
 Antonio, muy diligente, contestó: Se llama, San Bon... Bon... Bon..., Bon... Bon...
 Angelita se vio, horrorizada, que habÃa caÃdo en lo que tenÃa bien recomendado que evitara hacerle caer y, aun peor, intentó ayudarle, pero ella tampoco recordaba ningún Santo que su nombre empezara por Bon. Y ella, en su pensar rápido, también se repetÃa: Bon, Bon, ¡Dios mÃo, que Santo hay que empieza su nombre por BON...!.
 Por fin Navarro se "desencasquilla" ya casi sudando y rompe: San BON.. BO NI FA CI 0.
En ese momento se oye la puerta del piso y entra el dueño, y al verlos a los dos como asustados mira a ambos.
 Antonio sin levantarse le mira sonriendo, le saluda ofreciéndole la mano y le dice: "No.. hombre Viiicente, con lo bien que me estaba saliendo laaa visita."
 Vicente mira a su mujer y le dice: Angelita, ANGELITA...
Fueron muy amigos siempre.
Achacaba a su tartamudez el fracaso de la presentación de la estatua ecuestre del Caudillo Franco, que modeló en 1939 y de la que habló al Conde de Jordana cuando le recibió en 1943 tan cordialmente y le animó al entregarle su busto en el Palacio de Santa Cruz, Ministerio de Asuntos Exteriores con cuyo busto, ante las mismas puertas del Palacio estuvo a punto de no presentarle por miedo de su tartamudez, porque a la pregunta de un portero de qué querÃa, se "encasquilló" e inició volverse de lo que se libró porque el gitanillo que habÃa alquilado para ayudarle a llevarlo le empujó diciendo al portero, rápido: "El señor es escultor y trae el busto del señor Ministro."
Su miedo a las tertulias del "Papa Negro", que por sentir ridÃcula su tartamudez, y donde mucho se le querÃa dejó de frecuentar perdiendo ocasiones de relación que como artista tanto le pudieran ayudar; y muchas, muchas, constantes ocasiones que, sin su aquel complejo tremendo hubieran sido buenas oportunidades para darse a conocer. Relanzamientos que por ella no continuaba, y seguÃa trabajando como podÃa, pero solo, sin el riesgo de que por su defecto notara una risa.
Tiene unas notas sobre su tartamudez que titula "Lado feliz: Demóstenes, Cervantes tartamudo. Carreño, Belmonte. Benlliure fue mudo hasta los 7 años."
Su dolorosa obsesión se consolaba al conocer que la tuvieron esos grandes nombres de las artes.
En las charlas con quien esto escribe, muchas desde un año antes de su fallecimiento, quise grabarle las conversaciones. Algún momento me lo toleró y algo grabé de ellas. Pero pronto se opuso, hasta el extremo que cuando en mi casa ponÃa en marcha el magnetofón sin apercibirlo, cuando a poco su fino oÃdo lo notaba me decÃa nervioso: "Pepeedro, oo paras el cacharro o me callo." No servÃan mis razonamientos de que me servirÃa para después trabajar mejor sobre las grabaciones. Se negaba porque alegaba que el "cacharro" le quitaba las ideas.
No se acordaba nada de fechas. Cuando me confiaba sus recuerdos, con memoria sobre ellos muy detallada, y en algún momento le pedÃa que me precisara alguna se irritaba. "¡Ya estás con tu manÃa de las fechas!". Menos mal que en su archivo y otras fuentes se pudieron encontrar muchas importantes para ordenar la cronologÃa de sus obras.
FALLECIMIENTO DE SU MADRE.
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En el crudo invierno del año 1945, su madre cayó enferma. Cuando el médico que la asistÃa habló a Antonio de la irreversible de la gravedad, llamó a su hermana Juana, la mayor y 3ª de los hijos de los que él hacÃa el 7º, y única de ellos que con él estaba en Madrid, pero a los 8 dÃas, falleció. Era el 4 de Febrero.
Aquella buena mujer, Virtudes Santafé Marcos, nacida en Villena, su pueblo vivo en el recuerdo y al que diariamente añoraba, sacrificada pero siempre animosa, ya años viuda de un marido, Miguel Navarro Perona, un hombre bueno, con optimismo sin voluntad, siempre con alegres ensoñaciones de futuro todas fracasadas, que la llevó a Argentina y volvieron con las manos vacÃas, ella con sus deseos constantes de volver; aquel su marido que decÃa de la afición y de los estudios artÃsticos de su hijo Antonio, único que por coincidir con su perÃodo militar no fue a la Argentina: "Mi hijo Antoñico siempre siempre con los palillos, pero de plata nada"; madre de familia numerosa falleció en la añoranza de la mayorÃa de sus hijos. Solo la acompañaron Juana y Antonio hasta su enterramiento en el cementerio de la Almudena, de Madrid donde habÃa vivido sin salir de la penuria de una vida apretada cerca de 30 años, firme en su sitio alentando a su hijo en su arte y esperanzada en su futuro. Todos los otros 7 hijos se encontraban en la Argentina.
Algunos, muy pocos, amigos y conocidos. Lo comunicó, conforme a su carácter, pero por una u otra excusa estuvo muy solo en tan doloroso trance. Una afectuosa carta de pésame, guardada en su archivo, que alumbra de su importante relación a través de su arte con personajes relevantes relación con la escultura que en aquel tiempo más realizaba, escrita toda a mano en una cuartilla, refleja toda esa circunstancia:
"Sr. Don Antonio Navarro. Mi querido amigo: Reciban con estas
"letras usted y sus hermanos mi sentidÃsimo pésame por la
"desgracia que les aflige con el fallecimiento de su querida
"madre q.e.p.d. y perdóneme no pueda acompañarles por tener
"que asistir esta tarde al entierro de mi tÃo carnal que
"falleció ayer. De Vds. affmo amigo y ss. Vicente Pastor
"(rubricado). Hoy 5 Febrero 945".
Antonio, a sus 39 años, estaba muy acostumbrado a la dureza de su vida. Pero indudablemente el consuelo de esas letras del gran maestro de la tauromaquia, una de las figuras grandes de la historia del toreo, le acompañó siempre.
Emocionado por el doloroso recuerdo, y en él el pésame de Vicente Pastor, me contó lo sucedido con la obra que esculpió del genial maestro, sobre un año antes:
Grupo "Vicente Pastor,
Pase natural por alto." Bronce.
Recibió encargo del gran maestro Vicente Pastor para que le hiciera un grupo de su famoso "Pase natural por alto", que tanto adornaba su gran categorÃa y tan personalÃsimo le era, "toro y torero dando este dificilÃsimo pase". Mas un dÃa, posando, Vicente Pastor le confesó que no podÃa llevárselo porque su apoderado le habÃa estafado muchÃsimo dinero y no tenia fondos.
Terminó el escultor su obra, y la retuvo muchos años con él sin ofrecerla a nadie. El gran maestro le visitaba alguna vez, de largo en largo para contemplar "su grupo si lo tenÃa todavÃa." Un dÃa el propio Vicente Pastor le anunció que habÃa invitado al Duque de Veragua, y al empresario Juan Balañá, y a Juan Belmonte Âadvirtiéndole llevara cuidado al hablar con éste porque "también se encasquillaba".  a visitar el estudio del escultor para admirar lo que él llamaba "su grupo". El Duque de Veragua, ya tenÃa el de Belmonte que adquirió en la Exposición en el Club de Monteros, de Mayo de 1964.
También en ella estaba el "Vicente Pastor, su pase natural por alto", que tuvo muchos "novios", y habÃa sido muy ponderado por público y comentaristas, pero no lo habÃa puesto a la venta. El Duque de Veragua, que habÃa sido uno de aquellos "novios", le manifestó su deseo de adquirirlo. El escultor miró a Pastor y este le asintió para que lo cediera. Como el "grupo Belmonte" era algo más pequeño y pagó por él 30,000 pesetas, se lo quedó el Duque dándole en el acto cheque por las 50,000 pesetas que le pidió. Asà ambos preciosos "grupos", el "Belmonte" y el "Vicente Pastor", están en la Casa de Veragua.
En la charla, aparecieron sus "encasquillamientos" y con el sufrimiento que le producÃa su defecto, se creyó obligado a pedir disculpas por él. Pero el gran Juan Belmonte, rápido, terció diciéndole: "Tartamudear no es problema cuando se echa el Arte por delante."
Tal vez al lector parezca esta disquisición dentro del relato del fallecimiento de la madre de Navarro como la clásica charla de velatorios. Pero era curioso, que cada vez que me hablaba de aquella fecha dolorosa que tanto le afectó y tras tantos años siempre al referirla se emocionaba, me hacÃa referencia al grupo "Vicente Pastor". Como igual cada vez que me hablaba del "Vicente Pastor", lo relacionaba con el fallecimiento de su madre. Por ello he creÃdo que este era el lugar para relatar el suceso de esta preciosa obra, anotada conforme él me la dictaba, que es el Grupo "Vicente Pastor", por sus manos geniales inmortalizado en su personalÃsimo "pase natural por alto."
UNA CARTA DE SU MADRE.
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Mientras que su padre atendÃa generalmente con cierto aire peyorativo la inclinación a la escultura de su hijo Antonio, su madre fue su gran valedora para que siguiera el cultivo de su vocación.
Y a ella contaba Antonio todos sus proyectos, encargos y era la que primero veÃa sus trabajos y le daba su opinión sobre ellos.
Desde cuidarle y vigilar y atender la limpieza y aseo de sus Estudios, escrupulosa de un sencillo pero buen efecto para que produjeran agradable impresión a las visitas que su hijo en ellos recibiera, hasta hacerle de secretaria cuando era preciso.
Muestra de esto es la carta que encontramos en el Archivo de Navarro, que le escribe con limpia letra de colegio de carmelitas, única de ella que aparece en su archivo:
Papel timbrado de "Antonio Navarro de Santa Fe. Escultor. Profesor de la Escuela Fábrica de Cerámica de Madrid. Estudio: Puerta del Sol, 3  Teléfono 13822 (Estudio y teléfono tachado con una raya por quien escribe).
"Madrid 16 Noviembre del 1942
"Querido hijo Antonio: deseándote sigas bien te escribo para decirte, que ha venido a casa D. Carlos de Borbón, y para decirte que se iba a marchar, con el señor Marqués a Francia y quiere llevarse la escultura que le has dicho; mas al decirle yo que te habÃas marchado, me encarga que te diga que para el 22 ó 23 ya estés en Madrid que ya no puede esperar más; de D. Manuel hoy ha venido un chico con una tarjeta y te dice que vayas lo antes posible a hablar con él pues las figuras ya pronto harán falta;
"Es cuanto tengo que decirte y le darás cariñosos recuerdos a Jerónimo y familia y a Diego y familia de nuestra parte y tu recibe un abrazo de tu madre
Virtudes."
Por el contexto se desprende que Antonio se encontraba en su pueblo, en Villena, de donde era natural también ella y toda la familia.
BODA DE ANTONIO Y CELIA.
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Comenzaba el verano del 1947. Navarro estaba realizando en Villena una de sus grandes obras, el Monumento a ChapÃ, encargo del Ayuntamiento de la ciudad natal de ambos, que habÃa firmado el 17 de diciembre de 1946 "comprometiéndose a tenerlo terminado y dispuesto para su inauguración el 1ºÂ8Â1947."
Fallecida su buena madre el 4 de febrero de 1945, ya él con 39 años, se en contraba solo ya más de dos años y le repiqueteaba el muchas veces reiterado consejo de su buena madre a quien no le gustaban sus andanzas y sus amistades femeninas de solterón en Madrid. El aseguraba que "las mujeres no influyeron en su obra, ni en sus relaciones artÃsticas, ni cuando pasaban por su vida como el agua bajo los puentes. Pero su madre "temÃa" y no le gustaba verlo en lo que ella llamaba "peligros" y le decÃa que se fuera a Villena y se casara con una chica de allÃ."
La ocasión de "irse a Villena" se la dio el encargo para la construcción de su Monumento a Chapà y la del Castillo de Embajadas, ambos a realizar en Villena.
La insistencia de su madre que se casara, "que ya vas para viejo solterón y yo me tendré que ir y te quedarás solo" era también "que deberÃa procurar hacerlo con muchacha de Villena porque, entre otras ventajas buenas asà no te desvincularás de nuestro pueblo." Cuando tantas veces se lo repetÃa, él se sonreÃa, la besaba y le decÃa que ya lo harÃa, pero algún dÃa, sin prisa.
Ya estaba larga temporada en su pueblo. El Paseo de ChapÃ, de Villena, con su hermoso Parterre Âdonde estaba destinada la ubicación de su Monumento y allà está  es frÃo y por ello solitario en invierno, pero cuando la primavera comienza a acariciarlo revive cada año a su caricia la asiduidad de paseantes, tanto en la bondad de sus tardes como en sus amables noches.
El Hotel en el que Antonio se hospedaba estaba situado con fachada a ese Paseo, y desde el balcón de su habitación le gustaba contemplar aquella postal serena.
Por entonces estaba enamoriscado de una alegre y llamativa muchacha de Yecla, de muy bonita figura, que le habÃa presentado una dicharachera huésped del Hotel que era viajante de papelerÃa y objetos de oficina, al oÃrle un dÃa su preocupación por hallar modelo para una de las figuras femeninas del monumento. Le gustó a primer golpe aquella chica, a la que le encontraba parecido con la famosa artista de cine Carole Lombard, me decÃa le hizo algunos bocetos, no para la Revoltosa que no la veÃa en ella, pero sà para la figura de Blanca de Acevedo. Las llevó una noche al Castillo de la Atalaya recitaba le desaparecÃa su defecto de tartamudez.
Pero su cigarrillo en el balcón contemplando los grupos y parejas del Paseo le llevaban a recordar la voz de su madre aconsejándole que se casara con muchacha de Villena. VeÃa asiduamente desde el balcón a dos que le gustaban, pero paseaban con sus novios, más que conocidos amigos que él consideraba. Una de ellas era Celia.
Un dÃa la vio pasear acompañada de otro amigo, Pepe Campos y su novia. Al dÃa siguiente coincidió con Pepe Campos y Antonio le habló de lo guapa que era esa chica. Pepe se ofreció a presentársela, lo que le sorprendió porque la veÃa con novio. Pepe le dijo que era cosa de muy jóvenes y que habÃa terminado con aquel.
Antonio se resistió a que se la presentara alegándole su miedo al ridÃculo, por su tartamudez, pero le sugirió que como recibÃa visitas a ver su trabajo en el monumento, aquello podÃa ser buena ocasión. Como el domingo inmediato habÃa toros, quedaron en visitar su estudio, que estaba frente a la Plaza, al terminar la corrida.
Asà sucedió. Allà tuvieron el primer encuentro y se suscitó por el trabajo del escultor, mucho mayor que ella, la curiosidad de Celia, admirada por el hombre que por su arte estaba realizando con figuras de piedra un viejo sueño de Villena.
Celia era efectivamente muy guapa una joven señorita hija de un acomodado agricultor, familia villenense de muchas generaciones. Y pese a la gran diferencia de edad, 20 años, la iniciada amistad se trocó meses después por noviazgo formal.
La anécdota de aquel noviazgo me la contó Celia. A su madre no le cayó bien, por la gran diferencia de edad 20 años, y siempre le disgustó esa circunstancia sobre la que no conseguÃa que admitiera Celia lo que le razonaba.
En cambio a su padre le complació Antonio desde el primer momento. HabÃa sido amigo de sus hermanos mayores porque entonces, soltero, en casa de sus padres, estos vivÃan en la misma calle Cervantes donde la familia de Antonio, muy enfrente y como chicos vecinos jugaban los de las dos familias.
Precisamente Celia pudo haber conocido a Antonio meses antes y en otras circunstancias. Ocurrió con su tÃo José, que habÃa invitado a comer a su casa a Antonio, por aquel antiguo conocimiento familiar por la vecindad en que vivÃan antes de su traslado a Madrid y su amistad con sus hermanos mayores.
Cuando su mujer, Elvira dijo a su marido que su hija Dora, de la edad de Celia habÃa invitado también a esta y otra amiga, se opuso enérgicamente y ordenó que las chicas se fueron a comer a casa de su hermano Paco, el padre de Celia, ya que no querÃa correr el riesgo de una comida de mofa por el carácter de las chicas, debido a la fuerte tartamudez de Antonio. Y por tal escrúpulo de su tÃo José no le conoció antes.
Otra anécdota de aquel tiempo nos cuenta fue lo del vestido de novia. Era costumbre lo regalara el novio. Como Celia tenÃa una hermana casada en Madrid, se marchó a pasar con ella unos dÃas, y a su gusto, blanca, Antonio le compró la tela para el traje de novia con la que su hermana le hizo un precioso traje.
Cuando llegó a Villena y mostró la tela blanca a su madre, ésta se opuso: "¡Cómo casarse de blanco su hija, cuando el uso general en Villena era con traje negro u oscuro, de calle y solo en muy contadas excepciones, por causa, decÃa, "de novio con carrera y familia muy principal la novia iba de blanco" En modo alguno su hija se casarÃa fuera de la costumbre.
Celia insistÃa en hacerlo de blanco ÂAntonio por hacerse bueno suavemente le decÃa a su futura suegra que como ella deseara, incluso casarse a las 6 de la mañana con la tela del color que ella eligiere, pues para él lo importante era casarse con Celia  . Celia no se dejó doblegar por la rareza de su madre. Al padre le parecÃa bien, pues que su hija y el novio lo querÃan. Y que no se hablara más del asunto. Su mujer entonces le replicó: "¡Y querrás tú ir asà de padrino!. Pues yo no iré."
El padre, "aunque le correspondÃa", renunció a ser el padrino. Lo serÃa su hermano José, el tÃo Pepe, José López Montilla, hombre cordial, simpático, bien relacionado, concejal, exportador de vinos, amable y familiar. La madrina fue una amiga de Celia, de su edad, también muy guapa, Isabel Rivera.
Se casaron el 31 de mayo de 1949, en Villena, en la Parroquia de Santiago, ante el Retablo con cuyo boceto ilusionado ganó el primer premio del Concurso del Obispado de Cartagena a cuya sede pertenecÃa entonces Villena, pero que con tanto disgusto habÃa construido por el regateo que, el mismo Párroco que los casaba forzó a la tremenda reducción del hermoso proyecto que la maqueta muestra, y mÃsera realidad que se contemplaba.
Marcharon en viaje de luna de miel a Palma de Mallorca. En su matrimonio, sin hijos, vivieron compenetrados y felices. En 1974 celebraron sus Bodas de Plata. Por esa efeméride Antonio hizo el busto de Celia, como más ampliamente narramos en la descripción de OBRAS, AUTORRETRATO Y BUSTO DE CELIA.
Cuando Antonio falleció en su casa de Villena, su mano en la de su esposa transmitiéndole su última sensación y sintiendo él la de ella, el matrimonio, indeleblemente unido habÃa existido, 34 años 3 meses y 16 dÃas. (Mayo 1949  Septiembre 1983). Celia, incansable en nuevos aportes al Museo, del que es Presidenta de Honor cada vez estrecha más las idas de su casa de Madrid a Villena, para estar en la madre tierra donde descansa su esposo.
CAMPESINO. Cabeza estudio. Bronce
1923. EXPOSICION DE OTOÑO En el Estudio de su Maestro el escultor Ortell modeló su primera obra de importancia, que hasta el final de su vida la nombra como su más estimada, no ocultando su dolor y nostalgia de ella. Lo contaba asÃ: Aprovechando ausencia de su Maestro por viaje a Italia, que le recomienda constante que dibuje ahora y solo dibuje y ya modelará en su momento, comienza en el propio taller una obra que ya concibe muy en serio, sobre la que habÃa trabajado en un soberbio dibujo y que titula CAMPESINO, que modela en barro. Cuando la tiene casi terminada la ve un amigo de su Maestro Ortell que, sin saber de su ausencia, iba a visitarle. D. Julio Ortega, médico valenciano, paisano, que entusiasmado de ella le preguntó qué destino le iba a dar. Le contestó Navarro que pensaba presentarla en la Exposición de Otoño.
- ¿AsÃ, en barro?
- En yeso, claro, porque ni tengo dinero para fundirla en bronce, ni puedo tener esa pretensión para mi obra.
- Yo pagaré la fundición si luego de la Exposición me la das.
-(Antonio, emocionado ante tan brillante perspectiva para su obra todavÃa le dice:) Tengo que pedirle permiso a Don Alejandro Berenguer que es quien está pagando para que aprenda aquà y me parecÃa un abuso a su generosidad pedirle costee fundir un "estudio" en bronce.
- Pregúntale y si te da autorización yo mantengo lo dicho.
Fue Navarro a ver a Don Alejandro y le contó el suceso. Este le felicitó porque su primer trabajo y serio tuviera ya un admirador y un socio y lo pudiera presentar en bronce, con toda dignidad, en la Exposición de Otoño. Asà se hizo.
En la Exposición de Otoño llamó la atención ésta cabeza titulada CAMPESINO, vertida en bronce, hasta el punto que hasta los Maestros Orduña y Juan Cristóbal la confundÃan con las cabezas de "la raza", y la creÃan obra del escultor de más nombre del momento, Julio Antonio, autor ya, pese a su juventud, de obras sensacionales cual "Los bustos de la Raza"; como el "Monumento a ChapÃ" en el Parque del Retiro, encargo de la Sociedad General de Autores; el panteón de Lemoniere, obra que por parecerle demasiado hermosa a la familia, a su pronta muerte renunció a la idea que motivó su encargo y la regaló al Museo de San Sebastián, donde se encuentra. (¡Cómo narraba esto Navarro Santafé ya a pocos meses de su muerte! Sus dos grandes admiraciones eran Miguel Angel en el mundo y Julio Antonio en España.)
Pues como obra de este su admirado escultor creÃan todos que era aquella cabeza titulada CAMPESINO, con la que a los 17 años no cumplidos se dio a conocer Navarro Santafé en la Exposición de Otoño de 1923.
La fotografÃa de ella, único que le queda de ésta que él siempre nombra como su obra predilecta, la guarda amorosamente expuesta en su Estudio - Museo de Villena, su ciudad natal. Muchos años después intentó recuperarla y visitó al Doctor Ortega manifestándole su deseo pero, aunque con amable cordialidad, le fue claramente negada la idea de desprenderse de ella.
Nos contó hasta la anécdota del modelo: Cuando estaba en plena clase de Caras, Rostros, un dÃa vio a un mozo de cuerda en la Plaza de Santo Domingo, apoyado en una esquina. Le llamaron la atención los fuertes rasgos y la hermética expresión de su cara. Impresionado lo volvió a ver al dÃa siguiente y después de su natural titubeo se atrevió a preguntarle si estarÃa dispuesto a posar para él. Con toda naturalidad le contestó que sà si le pagaba algo y al preguntarle el joven aprendiz de escultor cuanto querÃa le contestó: "Una peseta y un vaso de vino". Como tal precio, aunque con esfuerzo, entraba en sus posibilidades le contrató. "El Peseta", que con tal mote le conocÃan, habÃa sido podenquero en los montes de Toledo. Bastantes años después,, estando de caza Navarro en esos montes comentó con su anfitrión, el Conde de Mayalde, que él de muchacho habÃa modelado la cabeza de un podenquero de aquellos montes y el Conde de Mayalde le dijo: "serÃa el Peseta", pues tanta fama tenÃa.
Cuando se comentaba su éxito en la Exposición de Otoño con su obra CAMPESINO, los escultores Orduña y Juan Cristóbal le preguntan que de dónde es, a lo que contesta que de Villena. -
"¡Ah! Villena, importante pueblo. Pues debes escribir - le dicen - al Ayuntamiento de Villena enviándole una fotografÃa del CAMPESINO y solicitándole que te ayude para completar la que te da Don Alejandro Berenguer."
Y escribió aquel muchacho de 16 años, tan humilde mas ya triunfante en tan prestigiosa Exposición, lleno de ilusión ante el efusivo consejo, al Ayuntamiento de su pueblo en los términos que le habÃan indicado aquellos dos famosos escultores, adjuntando fotografÃa de su obra admirada..., pero no recibió respuesta. Más adelante y aprovechando un Concurso de lápidas al Maestro ChapÃ, convocado por el Ayuntamiento de Villena, al que asistió y cuyo Concurso ganó, aprovechó este "éxito" para volver a recordar a las autoridades de su pueblo natal la petición de ayuda que le pudiera asegurar la continuidad de seguir sus estudios sin tener que ser gravoso en exceso, según pensaba en su humildad, de su desinteresado protector el Sr. Berenguer, pero... de nuevo, nada. Silencio.
LA EXPOSICION NACIONAL
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Ante la inminencia de la fecha de convocatoria de la Exposición Nacional intentó llevar ilusionado su CAMPESINO a ella. Casi 70 años después contaba con dolor redivivo aquella dolorosa desilusión, que pudo haber influido de modo importante en su vida artÃstica: "En vista del éxito de mi "CAMPESINO" en el SALON DE OTOÑO, me animé a exponerlo en la EXPOSICION NACIONAL. Visité al Dr. Ortega y le manifesté mi deseo. El Dr. Ortega me dijo que ya me contestarÃa. "como pasaba el tiempo y tenÃa que entregarlo al Jurado de Admisión, volvà a su casa y me dijo que lo sentÃa mucho pero que ya habÃa cumplido conmigo. "Recurrà a un señor Barrenechea - amigo de mi Maestro, pero... nada. El Dr. Ortega se excusó diciéndole que no entregaba el busto por temor a que yo lo vendiera... ¡qué desengaño! Este buen señor no conocÃa el alma de los artistas.... "En aquella época otorgaban Tercera Medalla por este tipo de obras." Navarro cumplirÃa para entonces 17 años.
Monumento CAPITAN A. HERNANDEZ MENOR. Villena.1930.
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Piedra. Busto de 0'53 alto, sobre pedestal esculpido de 1'62. Plinto: 40X74 sobre alberca de 0,45X2'32X1'47. Total 3 m. alto.
2.- En la histórica gesta militar que dio fin a la larga guerra que España mantenÃa en Marruecos desde más de 20 años, conocida la acción como "El desembarco de Alhucemas", en la Playa de Cebadilla, hubo una sola baja entre la brillante oficialidad que inició el desembarco: la del Teniente Angel Hernández Menor hijo de la ciudad de Villena. Fue al amanecer del 8 de septiembre de 1925. El dÃa mayor de los villenenses; el dÃa de la fiesta de su Excelsa Patrona la Virgen de las Virtudes. La alegrÃa de los ejércitos por la victoria no distrajo a las autoridades nacionales de rendir honroso homenaje al heroico militar adelantado en la hazaña de conseguir la anhelada paz a España y dentro de ello fue el traslado de sus restos a Villena, en un furgón de honor en tren especial, ascendido al grado de Capitán con la petición de la más alta condecoración, la Cruz Laureada de San Fernando, acompañado de un miembro del Gobierno y de jefes y oficiales compañeros de su Arma. Villena recibió toda unida en silencio y emocionada el cuerpo muerto de su joven militar, ofrendador valeroso de su vida por la paz en Africa y por el fin de aquella guerra que tantas lágrimas y lutos y dolor habÃa producido en tantos años en tantas familias españolas. Entre las ocho decisiones que adopta el pleno Municipal en su emocionada sesión del 12.9.25 dice la 8ª: Abrir una suscripción para la construcción de un busto que habrá de ubicarse en el Parterre". Navarro Santafé no recuerda cómo y por quien recibió el encargo. Lo relaciona conque por entonces el Ayuntamiento le habÃa concedido el Primer Premio en el Concurso para una lápida en la casa natal del Maestro ChapÃ, que no se hizo por estimar su costo superior a sus previsiones presupuestarÃas. Bien por esto o porque lo recomendara algún familiar como joven escultor villenense trabajando en la Corte y ya avanzado en su capacidad artÃstica. Con el boceto terminado viajó a Villena a presentarlo al Ayuntamiento. ConsistÃa en el busto del Capitán Hernández Menor, de uniforme de Húsar de PavÃa, sobre pedestal y ante éste una figura corpórea de mujer, vestida con túnica clásica, simbolizando a la Ciudad de Villena ofrendándole el laurel de la Inmortalidad. Rebasaba también el presupuesto económico. El Ayuntamiento le pidió se ajustara a las disponibilidades, cifra que no recuerda pero lo logró cambiando principalmente la figura corpórea de mujer en figura en alto relieve adosada al fuste. Asà se aceptó y lo esculpió en piedra en el taller del cantero villenense Francisco Cerdán. Como en 17.1.1929 recibe el Ayuntamiento, con satisfacción que hace constar en Acta, la comunicación oficial de la concesión de la Laureada de San Fernando y cuando se le comunica al escultor ya está acabado el busto, este coloca la condecoración en lo alto del fuste. Se inauguró solemnemente, por nuevo acuerdo del sitio en sesión de la Permanente del 28.8.1930. Asistió en representación del Ejército, según comunicación al Ayuntamiento del Gobernador Militar, el Jefe del Regimiento de la Princesa de Alicante, también ilustre villenense, Coronel Don Eduardo Lobregad. Y en ella estuvo hasta que, se supone que forasteros vandálicos, lo destruyeron en los primeros dÃas de la guerra civil. Pasaron más de 20 años y el destruido monumento de aquel Hijo Predilecto parecÃa olvidado, aunque se dice no fue asÃ, sino causa de la pobreza del erario municipal. Y aunque se anhelaba y se comentaba con frecuencia la justa reposición, esta se iba demorando consolándose con su enmarcada fotografÃa en el Salón de Sesiones y su nombre a la antigua calle Mayor, conforme a los Acuerdos 2º, 3 y 6º del Pleno de 1925. Pero hay héroes que llaman a la puerta para servir y ganan, como se dice del Cid, batallas después de muertos. Porque... Durante una cacerÃa en una finca de la Mancha, La Veguilla, a finales de 1965, propiedad entonces de un adinerado villenense, Salvador Amorós Cerdán, cuyas primeras tiradas anuales se hacÃan con asistencia del Jefe del Estado GeneralÃsimo Franco, ocurrió que dos de los invitados asistÃan a la fiesta pero no iban a los puestos de caza y se quedaban charlando. Uno era el Capitán General Muñoz Grandes, que fue en Africa Comandante de la Harca a la que pertenecÃa el Teniente Hernández Menor y bajo sus órdenes estaba el dÃa de su heroica muerte mandando él las fuerzas de la primera sección de desembarco y el otro, el hermano mayor del anfitrión, Cristóbal. Mientras paseaban charlando sobre diversos temas el General recordó a su joven e inolvidable amigo Villena. De algún modo Amorós le dijo que el Monumento que se le habÃa levantado en 1930 (él habÃa sido Alcalde en 1929) y fue derribado en los primeros dÃas de la guerra civil no se habÃa repuesto. Muñoz Grandes le comentó la alta figura del Capitán Hernández Menor, su ardorosa vocación militar, la pena de su muerte aún siendo tan heroica y cómo, de no haber sucedido, hoy llevarÃa el fajÃn de general, como llevaban sus compañeros, todos del grupo de africanistas al que pertenecÃa Angel, de quien dijo se acordaba frecuentemente y de quien guardaba como uno de sus objetos queridos su reloj de pulsera, que él mismo le quitó caÃdo de la muñeca y le regaló, como recuerdo, José, su hermano mayor. Y le dijo a Amorós: "Cuando vaya Vd. a Villena dÃgale al Alcalde que lo reponga y yo mismo iré a inaugurarlo." Transmitió - según él mismo me contó - este recado del Capitán General al Alcalde, en la primera ocasión que fue a Villena ya a principios de 1956, y lo era, muy recién nombrado, Luis GarcÃa Cervera, que ilusionado en su quehacer municipal, éste que bien resultó ser un eficaz Alcalde de Villena, llevaba en su programa como primer anhelado importante proyecto el de AGUA Y ALCANTARILLADO a toda la Ciudad, vio en tal información un posible buen asidero para el logro de su buen servicio. Comunicó a su pleno Municipal tal circunstancia y todos interesados en la conveniencia de aprovecharla en bien de la Ciudad se acordó la inmediata restauración del monumento, y ver de traer a su inauguración al Capitán General. Rápido se dio el encargo al cantero F. Cerdán, que tenÃa en su taller los restos que pudo rescatar de su destrucción. En pocas semanas lo tuvo dispuesto. Entonces marchó el Alcalde a Madrid, acompañado de relevante Comisión, a visitar al Capitán General, e invitarle a su inauguración y que él mismo fijara la fecha que le fuera cómoda. Efectivamente los recibió muy amable el Capitán General Muñoz Grandes, pero les dijo que él no podÃa ir al pueblo de Hernández Menor solo a levantar su estatua. Se lo afearÃa él desde el Cielo. El harÃa por su pueblo en su memoria ayudarles en algo tan importante que tuvieran necesidad de hacer, como el mismo Hernández Menor lo hubiera hecho. "Asà que, Alcalde, está muy bien esa reconstrucción del Monumento a tan heroico y glorioso hijo de Villena; inauguren su restauración con toda solemnidad ustedes, pero a mà venga a verme en nombre del Capitán Angel Hernández Menor cuando tenga el proyecto de una gran obra para Villena y la conseguiremos en memoria de nuestro querido héroe, sirviendo a Villena como a él le hubiera gustado servirla." El Alcalde y sus compañeros de Comisión, tan afectuosamente atendidos y en modo alguno desairados, se despidieron, diciéndole en sus últimas palabras el Alcalde: "Vendré pronto con ese importante proyecto, mi General." "Tráigalo cuanto antes, Alcalde, y juntos trabajaremos por él." El Alcalde regresó eufórico a Villena, lleno de esperanza. El dÃa 8 de septiembre de aquel año 1956, en el XXXI aniversario de su gloriosa muerte, en el dÃa de la Virgen, con nuevas generaciones de ciudadanos a su alrededor, se repuso solemnemente el monumento a HERNANDEZ MENOR por el Alcalde y autoridades locales en la misma inicial plazoleta del centro de la población, llamada de la Religiosa Agueda Hernández. Meses después le volvÃa a pedir audiencia el Alcalde al Capitán General. Le citó Muñoz Grandes, con la llaneza que le era proverbial, en su propio domicilio. Le explicó el Alcalde el proyecto de AGUAS Y ALCANTARILLADO a todas las casas de Villena. Muñoz Grandes lo vio importante y le dijo: "Esto sÃ, Alcalde, esto sà que vale hacer por mà como por su pueblo lo habrÃa hecho Angel." ¿Qué necesita, de momento?", "Que me reciba el Director General del Banco del Crédito Local, que admita el Proyecto y que nos dé el dinero para hacerlo". Sacó una tarjeta personal, escribió en ella unas letras y le dijo: "Vaya a verlo inmediatamente que, cuando usted llegue, yo ya le habré telefoneado desde mi despacho." Contaba el Alcalde Luis GarcÃa que en la despedida ayudó, en natural gesto de cortesÃa, al para que lo hacÃa del Ayudante de Campo, a que se pusiera la guerrera el General y como éste, tocándole el hombro afectuosamente y animándole a que se diera prisa lo despidió. Marchó el Alcalde al Banco y entró en aquella antesala enorme en la que tantas horas habÃa perdido en espera sin solución o alguna vez apuntándosele solución demorosa, solo atendido por algún segundo secretario tantas veces. Dio la tarjeta del Capitán General a un ujier que de muchas esperas le conocÃa y ¿pasarÃa el tiempo como en tantas ocasiones? Inmediatamente se abrió aquella enorme puerta del fondo y delante de ella, el Director General Sr. Fariñas, todo atención y afectuosidad: "Pero, querido Alcalde, le estaba esperando. No habÃa necesidad de molestar al Capitán General. Estaba terminada la operación. Vamos a hacerla inmediatamente." En resumen, dÃas después el Alcalde firmaba la Escritura del importante Crédito, y la obra para dotar a todo Villena de AGUAS Y ALCANTARILLADO se puso inmediatamente en ejecución y sin paralización pronto cumplió su anhelado y útil servicio al bien común. Obra, sin duda la más importante de Villena, cuyo beneficio perciben y gozan los villenenses. Su hijo heroico, el Capitán Hernández Menor, casi a 30 años después de su muerte, habÃa ganado ésta batalla para su Ciudad. Realmente su monumento y su retrato enmarcado en el Salón de Sesiones del M.I. Ayuntamiento, si entonces dedicados por su abnegada y meritÃsima memoria, ahora por favorecer servicio a su pueblo, de nuevo están para siempre más que bien colocados. Pero esto que no nos hemos resistido a relatar aquà aunque no sea nada más que para que no se olvide, es anécdota valiosa relacionada con la reconstrucción de ésta primera importante obra de Navarro Santafé. Como hemos dicho, el Ayuntamiento, ya con prisa para reconstruir el Monumento, hace el encargo al marmolista Cerdán que guardaba, en depósito, los restos originales de busto y peana, asà como los planos y maqueta en alto relieve de Navarro Santafé. Mas ni el Ayuntamiento, ni el marmolista Cerdán por no sabemos porqué, ninguno dijo nada a Navarro Santafé, y la obra se realizaba sin permiso de éste y naturalmente sin habérselo solicitado. Pero como todo se sabe, las noticias vuelan, ésta le llegó a nuestro escultor por medio de un hermano del héroe que le visitó en Madrid, que le habló de cómo por fin se habÃa decidido el Ayuntamiento a reponer el Monumento, lo estaba haciendo de prisa el marmolista Cerdán, de lo que le suponÃa enterado porque le habrÃan pedido el permiso correspondiente como autor. Como no era asà y como esto representaba llover sobre mojado, Navarro, indignado de que de nuevo le hicieran los de su pueblo vÃctima otra vez de olvido y daño como habÃa ocurrido años antes con los Peregrinos de la Virgen (lo que contaremos en el relato referente a la Sagrada Imagen) lo primero que hizo fue hablar con su amigo Abogado que le dio nota de los derechos que como autor le asistÃan por lo que, se personó en el taller del marmolista Cerdán, a quien encontró trabajando en su obra, copiándola, sacándola de puntos, etc. Sorprendido Cerdán se excusó titubeante y reconoció su culpa. Ante esto Navarro desfondó su ira y se limitó a calificar bondadosamente lo que ocurrÃa como falta de atención pero, en testimonio de su derecho y para defenderlo, le impuso pago de 10,000 pesetas para darle permiso, lo que aceptó pero para pagarle conforme él cobrara, por lo que le dio tres letras debidamente aceptadas que a su vencimiento atendió puntualmente y contra aquellas letras Navarro le entregó por escrito su permiso para aquella reproducción. Asà el marmolista Cerdán, debidamente autorizado por el escultor Navarro Santafé, reprodujo el Monumento destruido en la guerra civil del Capitán Hernández Menor, con los modelos y planos de éste, agregándole por su cuenta las dos conchas con su fuente tal y como ahora lo vemos. Afortunadamente el Museo de Villena guarda una curiosa pieza muy significativa, y expuesta al público: Es el boceto en escayola que Navarro Santafé presentó al Ayuntamiento en 1928, que guardaba el marmolista Cerdán, de cuyo taller a su fallecimiento lo recogió Miguel Flor Amat y lo donó al Museo desinteresadamente según consta en Acta de la Junta de Conservación y Tutela fecha 7/11/1985.
3.-1935. La familia "BIENVENIDA". Madrid.
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Con esta famosa familia del mundo de los toros, conocida por los "BIENVENIDA" en razón de que eran oriundos de la villa asà denominada en la provincia de Badajoz, en la lÃnea de Mérida a Sevilla, sobrenombre que acreditaron ante los públicos con el prestigio inmenso de arte y valor los miembros de esta amplia dinastÃa de grandes toreros, se relacionó de la siguiente simpática manera: SerÃa como a mediados o a finales del año 1935, rememoraba. El tenÃa ya 29 años y unas grandes ganas de trabajar y darse a conocer, cosa que no lograba y caÃa y volvÃa a caer, por la necesidad de comer cada dÃa, en las garras de un despiadado explotador de artistas, ya demasiado nombrado al relatar en anteriores páginas aquel tiempo de su vida, o trabajar, para comer, en algo distinto a su vocación artÃstica. Ambas cosas habÃa que vencerlas. Por entonces tenÃa un poco de dinero ahorrado - acababa de terminar su contrato de pintar las farolas de Madrid - y el proyecto que le animaba era intentar una Exposición de Tauromaquia.
A.-GRUPO. El "pase natural" de MANOLO BIENVENIDA
HabÃa visto una preciosa fotografÃa, tamaño postal, del pase natural de Manolito Bienvenida. Y lo modeló en barro. Satisfecho al contemplar que lo habÃa modelado bien pensó en visitar a la familia para ofrecérselo, pero su gran temor a hablar, por causa de su enorme tartamudez, cosa que le acomplejaba enormemente, le retrasaba el intento hasta que pensó que con su obra a la vista serÃa su mejor presentación y su mejor oferta. Asà que cogió su obra en barro, y a brazo con ella, andando por la calle, se fue a casa de los "Bienvenida". El Estudio que disponÃa, por lo hablado de sociedad con el Ingeniero, estaba en la calle Cavanilles nº 3,cerca de PacÃfico. Y desde allÃ, hasta la calle PrÃncipe de Vergara nº 3 que vivÃan los "Bienvenida" llevó su Grupo, andando, sobre una bandeja, porque no se fiaba de nadie para portarlo. Llegó a la casa, puso la bandeja en el suelo. Llamó al timbre. Descubrió el grupo y lo volvió a coger. Abrió la puerta una criada y al ver la escultura exclamó: "¡Si es Manolito!". Antonio entró, ya decidido, al "hall" y puso el Grupo sobre la mesa de entrada. Cuando salió el dueño de la casa "Bienvenida" padre, Don Manuel MegÃas Rapela, "EL PAPA NEGRO" como se le conocÃa en el mundo taurino, antes que hablar con el escultor se fijó en el grupo y dijo con pasmo:¡ "Este es mi hijo!". Entonces Antonio, ya sin temor a su habla tartamuda ante la exitosa recepción de su obre, le dijo: "Mire usted, yo lo he hecho con fotografÃas, pero me gustarÃa darle el toque final teniendo delante el natural, posando personalmente su hijo." El padre le contestó: "No hace falta. ¡Está colosal!. Pero si usted lo quiere mi casa está a su disposición y cuente usted con toda clase de facilidades." Lo hizo pasar al interior de la casa hasta una habitación con muchas macetas, que daba a una galerÃa llena de trofeos taurinos, desde cabezas de toro hasta banderillas. A ella estuvo yendo una semana, modelando del natural la cara de Manolito, que posaba amablemente. Cuando el Grupo lo terminó en barro, lo llevó a la fundición y una vez acabado lo entregó al Papa Negro que, no solo le pagó muy bien, sino que, además, le regaló un traje de luces de los usados por Manolito, que es el que está en el Estudio - Museo de Villena (1). Antonio contaba que habÃa leÃdo por entonces en Hernán Cortés que "la osadÃa vence las dificultades", y llevando su obra por delante de su dificultosa palabra, ella hablaba por él con sobrada elocuencia. Volvió años después de la guerra a aquella casa que él habÃa conocido feliz, cuando ya habÃa dado en ella su zarpazo terrible la tragedia.
B)Busto de la madre, Dª CARMEN JIMENEZ. "La madre del torero"
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La señora de la casa, Dª Carmen Jiménez, sevillana, habÃa acogido a Navarro con su natural simpatÃa, que si en ella era natural para éste resultaba extraordinaria. En su impulso de agradecimiento comenzó a modelarle un retrato. HabÃa tenido ocasión de estar un dÃa en aquella casa mientras los hijos toreaban en diferentes plazas. Vio a la madre, Dª Carmen, que se pasó toda la tarde de rodillas ante una hornacina del Cristo del Gran Poder y de la Macarena, con las manos juntas, rezando, lo que luego se enteró era lo que hacia cada vez que toreaban sus hijos. Mientras que El Papa Negro telefoneaba constantemente a las plazas. Cuando estaba terminando el retrato, en presencia de toda la familia, llegaron los famosos literatos, CossÃo, Curro Meloja, y otros periodistas, con Roberto Domingo, ya entonces famoso pintor de toros. Se animó la conversación y el único que no hablaba era Antonio Navarro, cuyo mutismo llegó a llamar la atención de los llegados. Alguno de estos le invitó a que dijera algo, más al excusarse Antonio, el padre de los "BIENVENIDA" informó a su auditorio, en broma un poco pÃcara, que Navarro en público no se atrevÃa a hablar más que en verso. TenÃa el Papa Negro motivo para decir esto, porque uno de los dÃas que estaba en su casa, le preguntó vivaz, al verlo siempre tan callado, cómo se las arreglaba con las chicas, él un hombre joven y soltero, si tanto miedo le tenÃa a su tartamudez. Y Navarro le contestó que, en vez de hablarles, les decÃa versos. Por ello tenÃa motivo cuando les dijo: "Navarro habla poco, pero dice muy bien el verso." Todos le animaron a que dijera alguno y les recitó "La señá Gabriela", de su gran amigo el poeta José Antonio OchaÃta y tuvo un éxito. Escena que Antonio recordaba siempre con especial satisfacción.
"LA SEÑA GABRIELA"
¡Alameda de Sevilla, Alameda!
Crujiente a almidón de enaguas;
rubia de tantas peinetas;
de un frescor de alcazarra
y un son de bridas y espuelas.
¡Alameda de Sevilla, Alameda!
Sevilla bien conocÃa
que en ti vivÃa la reina,
que sus hijos eran reyes
de un reino de sol y arena,
con traje de oro
y por cetro la caña de la muleta,
y por gente cortesana
toda Sevilla en la rueda.
José, tras ceñirse el raso,
tras calarse la montera,
tras apretarse la faja,
tras santiguarse a derechas,
besaba un medallón de oro
dentro de cuya opulencia,
alelà que va en fanales,
estaba la imagen de ella.
Rafael, cuando salÃa
- oliva aliñada en cera -
a nadie daba la mano;
y es que en su mano derecha
iba un pañolito blanco
que habÃa tenido ella
toda la tarde en sus ojos,
como dos fuentes abiertas.
Tardes gloriosas y ardientes,
tardes donde el sol se vuelca
sobre José y Rafael
consagrando su realeza.
Gritaba la plaza loca
rota en palmas y en banderas,
mientras los reyes gitanos
derrochaban a conciencia
el ceremonial de gracia
de su estirpe macarena.
A la misma hora la madre
estaba tras su cancela,
pólvora de los olés
que bajo el aire se queman
y que asfixiaba a la madre
de gozosa turbulencia.
Y aquellos silencios hondos,
cuando las almas se tensan
ante el ala de la muerte
que va rozando la seda,
y aquel frenesà glorioso,
y aquel fervor de tragedia,
de la Maestranza al patio
va tejiendo cadenetas
donde con rosas de vida
rosas de muerte se enredan.
Cuando volvÃan los hijos
entre palmas y entre ruedas,
- reyes de un reino de oro,
de molinetes y estrellas, -
cuando volvÃan los hijos
salÃa al dintel la reina
con su peinador tan blanco,
su abanico y su cadena.
José y Rafael caÃan,
uno a la derecha otro a izquierda,
y de rodillas besaban
las dos manos gordezuelas
donde abrÃan las tumbagas
sus lÃricas apariencias.
¡Caireles de oro y de sol!
los ojos maternos llenan
púrpura de los capotes,
azabache de monteras,
fulgor de estoques de plata,
vengan las banderillas,
crespón de las espantás,
brocatel de las faenas,
todo yace arrodillado
a la derecha y a la izquierda
de aquella madre que tiene
los monarcas por pareja,
y su pañuelo de talle,
y sus tumbagas de feria,
y por nombre el más real
y el más flamenco: ¡Gabriela!.
Le aplaudieron fuerte. DecÃa: "Para recitar poesÃa ante público entre el que se encontraban crÃticos exigentes, habÃa que atarse los machos." Y que el éxito le olvidó la tartamudez, problema y tragedia de su vida, y pasó la tarde hablando. El periódico "DIGAME",
de febrero de 1946 en su página 3 inserta dos preciosas fotografÃas, una el busto retrato de la madre, Dª Carmen, bellÃsimo, seria, la boca entreabierta rezando, la frente fruncida, los ojos al cielo. La otra, en aquella galerÃa de los trofeos, 4 personas: Navarro, alguien, pasando afectuosamente su brazo sobre el hombro de éste, que parece el gran Nicanor Villalta, "Bienvenida" padre, y su hijo Antonio. Arriba de las fotografÃas, como tÃtulo, dice: DESTACADO TRIUNFO DEL ESCULTOR NAVARRO SANTA FE. Y al pie: "En el domicilio de don Manuel Mejias (Bienvenida) tuvo lugar el domingo la entrega de dos grandes obras del ilustre escultor Navarro Santa Fe. Una de ellas, de asunto taurino, recoge un pase cambiado de Antoñito Bienvenida, feliz interpretación del gran artista, obra ya en materia definitiva - bronce - y digna de los mayores elogios. Con destino al mausoleo que en el cementerio de Sevilla tiene el infortunado Manolito Bienvenida, Navarro Santa Fe da los últimos toques a su escultura "La madre del torero", que figurará, orando, en la capilla bajo la cual reposan los restos de su llorado hijo. No dudamos en afirmar que se trata de un acierto rotundo, de una obra genial, admirable de expresión y de factura, que sitúa a Navarro Santa Fe, el joven y ya insigne escultor, en primer plano de la actualidad artÃstica. (Fotos Santos Yubero.)"
C)Grupo ANTONIO BIENVENIDA "Pase cambiado a muleta plegada"
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Y la página 36 de ese número del periódico "DIGAME", o en un otro alrededor de febrero de 1946 (parece que por entonces los periódicos no fechaban sus hojas, asà parece, cuando menos, en éste), pero por el contesto se deduce claramente que por allá era, ya que se habla de "la primavera próxima" y que "hoy dÃa trabaja en el Monumento a Ruperto ChapÃ", el articulista Angel Bueno se la dedica entera, destacando, a dos tintas, en tÃtulo y subtÃtulos: "ANTONIO BIENVENIDA. VISTO POR EL ESCULTOR NAVARRO SANTAFE."
Mi mejor obra taurina se la debo al artista que supo modelar en Madrid el mejor boceto escultórico. El fue el creador y yo su más modesto colaborador. La realidad del pase cambiado a muleta plegada. El interesante texto dice: "El artista está frente a su nueva obra. (La fotografÃa que ilustra el artÃculo muestra, de medio cuerpo, al torero en bata de casa, al escultor y, entre ambos, la obra.) Plena de armonÃa, plena de gracia y plena de verdad. Los tres plenos de la ruleta del acierto.
- ¿Estás contento de esta tu nueva joya escultórica? preguntamos a Navarro Santa Fe.
Estoy, más que satisfecho por mÃ, contento por haber saldado una deuda que tenÃa con mi arte.
- ¿Desde cuando?
- Desde que Antonio Bienvenida, en la corrida de la Asociación de la Prensa, de Madrid, me hizo contemplar esa maravillosa obra que dejó grabada en la arena, y que yo soñé en reproducir en bronce. Fue aquél su primer pase con la muleta plegada. En un cambio inverosÃmil, una cosa tan bella, tan plástica, llena de tanta gracia y de tanta dificultad, que se hizo en mà idea fija. Y no he parado hasta no verla reproducida. Y aquà la tienes.
- Te veo enamorado de tu obra...
- Siempre se enamora uno de lo que más cuesta...
- Tú, que tantas y tan diversas interpretaciones tienes logradas de la fiesta de los toros y de sus actores, ¿qué opinas de ésta tu última concepción.?
- Que es mi mejor obra taurina, y que su mérito, si lo tiene, se lo debo al artista que supo modelar en Madrid el mejor boceto escultórico. El fue el creador, y yo no he sido más que su modesto colaborador.
- Pues, sin halago pueril, la considero como un definitivo acierto. Y la crÃtica más severa estará conmigo el comprobar la dificultad de conseguir ese movimiento, esa suprema agilidad...
- Efectivamente, en estas obras plásticas, la forma se pierde con el color, y hay que imprimir una técnica pintoresca para el logro del intento. Son tanto los relieves y la lujuria de luces en la realidad de este muletazo que de manera tan genial cincelara este torero, que se rompe la forma quieta, y de ahà la gran dificultad en la obra del escultor.
- Y de ahà su mérito. Porque conseguir este ritmo, hacer que todos los puntos de vista de la escultura resulten armonizados, es signo indudable de triunfo.
- Asà es lo que asà te parece - aclara el joven artista con su bondadosa sonrisa de niño siempre contento.
- Taurinamente ¿cómo catalogas este muletazo, que sólo llegó a instrumentar en esta época Antonio Bienvenida?
- Superior al natural y al de pecho. Porque si el primero es fundamento del toreo y el segundo su mejor complemento, aquél tiene de belleza natural el instante del cite y de peligro hermoso y brillante la conjunción, al engendrar el muletazo de pecho. Porque la muleta plegada no acompaña nada, deja al descubierto toda la luminosidad del riesgo. "El escultor, a la sombra de su obra, impregnada de luz, quiere seguir hablándonos del torero. Y nos exalta su figura y su arte. Pero Antonio Bienvenida es bien conocido y admirado por todos, y, por si fuera poco, esta nueva obra de Navarro Santafé pregona ante el tiempo el mejor rasgo biográfico de toda su historia taurina, llena de gloria y laureles sin cuento. Es más interesante aun conocer a fondo al autor del "Pase cambiado a muleta plegada"; y ahondamos en su vida y sus recuerdos. Tarea ingrata. Navarro Santafé se parapeta tras su singular modestia.
(Pero el periodista sigue por su cuenta destapando su biografÃa y le recuerda sus primeros pasos..., y le logra hacerle comentar "su admiración por sus maestros, Capuz, Ortells, su veneración por Julio Antonio, sus preferencias por Clarás, para llegar a la conclusión técnica que en su formación artÃstica no tuvo contacto con Benlliure, cuya gloria merecida reconoce...".
Y sigue el periodista por su cuenta hablando de su obras, de sus ya rubricadas obras con éxito, para terminar el encendido artÃculo asÃ):
"Y Antonio Navarro Santafé, con la misma dorada ilusión con que estrujara entre sus dedos aquel barrillo de San Blás donde nacieron sus mejores aficiones, vuelve a acariciar este busto, recién vaciado al bronce, donde la realidad del pase cambiado a muleta plegada de Antonio Bienvenida es tangible verdad y sueño a la par de una desbordante fantasÃa. Angel BUENO."
El artÃculo de "DIGAME"
se ilustra al pie con dos grandes fotografÃas, de frente la una, de lateral la otra, de la obra artÃstica, que resaltan su belleza y testimonian la admiración que al periódico y el articulista le han producido.
Pero aún con la publicidad que tuvo esta obra, e incluso la amistad con toda la familia y con el propio retratado y en ella inmortalizado, recibió por ella también uno de los grandes disgustos de su vida, precisamente los que por su propia humildad más le afectaban y que vÃctima de ello tantas veces, siempre con dolor, le parecÃa que tenÃa, ya años, completamente superado.
Ocurrió que TVE, el 23 de enero de 1972, hizo en casa de Antonio Bienvenida un amplio reportaje de su vida en familia, de sus recuerdos, de sus cosas. Antonio Bienvenida, que estaba muy orgulloso del grupo obra de Navarro Santafé se mostró con él sosteniéndolo de la peana, sonriente, satisfecho y orgulloso, y no rectificó al entrevistador cuando dijo que la obra era de Benlliure. ABC, en su Agenda de la Popularidad, publicaba la fotografÃa de ese momento, también sin nombrar, como correspondÃa, que la obra que en sus manos admiraba complacido tenÃa su autor. Y Navarro, al dÃa siguiente de la emisión de TVE, le escribió la siguiente carta que explica lo sucedido y refleja la pena y el desencanto del artista:
"Madrid 24 enero 1972.
"Sr. D. Antonio "Bienvenida"
"Madrid.
"Mi distinguido y siempre querido amigo:
Ayer, domingo, entraste en mi casa -¡la tuya siempre!- con el reportaje luminoso que te dedicó Televisión Española.
Te vi; vi a tu mujer, a tus hijos; el ambiente de tu vida; tu entusiasmo por seguir triunfando en el arte taurino, que te tiene por único y gran maestro, y vi también la escultura que te hice, con tu famoso "pase cambiado a muleta plegada", que tú creaste y que yo recreé en mi bronce, es decir, que yo hice imperecedero lo que es perecedero dentro de la vida humana.
"Por eso sentà un pequeño estupor, - llámalo desilusión artÃstica - al no oÃr mi nombre como autor de tal obra, que si tiene un modelo vivo, que eres tú, también tiene un autor vivo, que soy yo.
"Comprenderás que mi estupor fue en aumento cuando el cameraman recogÃa con su objetivo la maravillosa obra de quien fue mi gran maestro, el gran Benlliure, y en ella y ante ella, vi que se hizo mención del hombre ilustre, a quien yo venero y admiro, pero que hubiera tenido enorme satisfacción espiritual al oÃr que el nombre del discÃpulo se mencionaba junto al suyo, ya que juntas están las obras en tu casa y juntas en tu estima y admiración.
"Tú sabes, por artista, lo que para un artista supone que se le silencie. ¡Menos mal que la obra habla y que el bronce, por duro, resiste al tiempo!, y por ello espero que algún dÃa, en una primera ocasión, te acuerdes de mencionarme sabiendo que en mà tienes un amigo siempre y un admirador que, con tu gloria, desea un reflejo para la suya.
"Con mi enhorabuena y mis deseos porque tu vuelta a los ruedos vuelva a encender el sol de España, te saluda tu siempre devoto amigo, Antonio Navarro Santafé.
La minuta de esta carta, junto al recorte de la preciosa foto de su obra en manos de Antonio Bienvenida que la contempla sonriente y satisfecho, con amplio pie de ABC en que no nombra autor, me la envió dentro de una hoja carpeta que dice, escrita de su puño y letra:
"Antonio Bienvenida. Réplica a la vanidad humana."
Y junto a ella ésta dolorida nota también escrita de su mano:
"Parece que bajara de regiones agrestes y me encontrara como forastero en el gran mundo. No tengo a nadie que me tienda una mano. Menos mal que de vez en cuando alguno se detiene en mi obra y me reconoce... pero...
"Una fuente escondida
y caminaremos con sed,
y al final del camino,
encontrarla y beber."
FALLECIMIENTO, DONACION Y ACUERDOS MUNICIPALES
20.9.83. "M.I.AYUNTAMIENTO. VILLENA. "La Comisión Municipal Permanente, en sesión celebrada con carácter ordinario, en 1ª convocatoria, el dÃa VEINTE del corriente mes, adoptó, entre otros, el siguiente acuerdo:
"11º.-RUEGOS Y PREGUNTAS: A propuesta del Sr. Alcalde Presidente, la Comisión Municipal Permanente, acuerda expresar el profundo sentimiento de condolencia de la Corporación Municipal, por el fallecimiento del Ilustre escultor, Hijo Predilecto de Villena, Don Antonio Navarro Santafé, a su viuda y familiares, por tan lamentable pérdida, poniéndose esta Corporación a disposición de la familia para cualquier contingencia en que pueda serles útil."
"Lo que traslado a Vd. para su debido conocimiento. El Secretario, ilegible. Sello del Ayuntamiento, SecretarÃa. Otro del Aytº 29 SET. 1983 SALIDA Núm. 4484."
"Sra., Vda. de DON ANTONIO NAVARRO SANTAFE."
18 de septiembre de 1984. Previo a esta fecha se remitió una tarjeta de invitación que dice:
"CELIA LOPEZ HERNANDEZ, Vda. de Navarro Santafé
. SALVADOR MULLOR MENOR, Alcalde de Villena.
"Tienen el placer de invitar a...(nombre del invitado)... al Pleno Extraordinario que celebrará el M.I. Ayuntamiento de Villena, el martes, 18 de septiembre de 1984, a las 8 de la tarde, en el que la obra del escultor D. Antonio Navarro Santafé, Hijo Predilecto de Villena, será cedida por su viuda a la Ciudad."
"Esperamos contar con su presencia, que agradecemos anticipadamente, para dar asà mayor solemnidad a este acto,"
Copiamos del Libro de Actas del Municipio:
"En la Casa Consistorial de la Ciudad de Villena, siendo las veinte horas del dÃa dieciocho de Septiembre de mil novecientos ochenta y cuatro, se reúnen los señores que constan al margen, componentes del Ayuntamiento pleno, ocupando el sitio de honor en la Presidencia Dª Celia López, Viuda del escultor D. Antonio Navarro Santafé, Hijo Predilecto de Villena."
"La sesión se celebra en primera convocatoria y bajo la Presidencia del Sr. Alcalde D. Salvador Mullor Menor. Abierto el acto por la Presidencia se pasa seguidamente a tratar del asunto único que figura en el Orden del dÃa y que es el siguiente:
"PUNTO UNICO: CESION DE LA OBRA DEL ESCULTOR NAVARRO SANTAFE A ESTE M.I. AYUNTAMIENTO"
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"Se da lectura a una escritura notarial cuyo texto Ãntegro es el siguiente:
"Donación.-
"En la Ciudad de Villena, mi residencia, a diecisiete de septiembre de mil novecientos ochenta y cuatro, Ante mÃ, JOSE MARIA SUAREZ SANCHEZ-VENTURA. Notario del Ilustre Colegio de Valencia, COMPARECE:
"DOÑA CELIA LOPEZ HERNANDEZ, mayor de edad, sin profesión especial, viuda de don Antonio Navarro Santafé, vecina de Madrid, con residencia en Villena, calle del Escultor Antonio Navarro Santafé, número 40, con D.N.I. número 561130."
"INTERVIENE en nombre propio.
"Tiene, a mi juicio, capacidad legal para otorgar esta escritura de donación, y a tal fin
EXPONE
"I.- Que manifiesta ser dueña, en pleno dominio, en concepto de libre de cargas, de los bienes, objetos y recuerdos de familia que constan en el INVENTARIO extendido en dos folios de papel común, dividido en dos grupos:"
"El grupo A), con un total de cincuenta y siete unidades, que integran la obra escultórica de don Antonio Navarro Santafé; y
"el grupo B), con un total de noventa y siete subgrupos que integran las fotografÃas, escritos y otros objetos y recuerdos de familia. La compareciente me hace entrega en este momento de ambos folios, que reintegro, se ratifica en el contenido de los mismos y yo, el Notario, los dejo incorporados a este instrumento público, como parte integrante del mismo."
"II.- Que en prueba del sincero agradecimiento que siente y del que se ha hecho acreedor el pueblo de Villena, como se ha plasmado en los continuos homenajes de admiración y recuerdo que se han venido tributando a la figura y personalidad de su difunto esposo, el escultor Antonio Navarro Santafé, hijo de Villena, y cumpliendo el deseo expresado por él mismo antes de su fallecimiento, que es el suyo propio, tiene el propósito de DONAR al pueblo de Villena, a través de su Ayuntamiento, la totalidad de los bienes relacionados en el inventario protocolizado con la presente, lo que lleva a efecto la compareciente con sujeción a las siguientes CLAUSULAS:"
"Primera.- Doña Celia López Hernández DONA al M.I. Ayuntamiento de esta Ciudad, la totalidad de los bienes descritos en el Inventario que ha quedado protocolizado con la presente, en los términos y bajo los presupuestos que se reflejan en las siguientes cláusulas.-
"Segunda.- Finalidad de la donación.- Esta donación tiene por objeto o finalidad:
a) La exhibición pública de los bienes donados, a fin de que puedan ser contemplados y conocidos por el pueblo de Villena, y en general, por cualquier persona que muestre interés en ello.
b) La celebración en el recinto que acoja dichos bienes de certámenes culturales, clases, conferencias, etc., predominando de modo especial los referentes a las artes de la pintura, escultura, música y poesÃa.
Los bienes donados quedan adscritos, con carácter indefinido al cumplimiento de estos fines, no pudiéndose en modo alguno, enajenar, gravar ni ejercitar sobre ellos ningún tipo de acto de riguroso dominio que suponga la mas leve desviación de la finalidad altruista que anima este acto.
En particular, queda prohibida la reproducción, por cualquier procedimiento, de la obra escultórica que se dona.
"Tercero.- Régimen de administración y custodia:
1.- Organo de administración.- La administración y custodia de los bienes donados se encomienda a una "Junta de Conservación y Tutela", que estará integrada por un mÃnimo de ocho personas y un máximo de quince, cuya competencia se extenderá a todo lo relacionado con la administración, conservación y custodia de los mencionados bienes y al cumplimiento del fin que inspira esta donación.
2.- Adopción de acuerdos.- Esta administración se llevará por acuerdo de la mayorÃa de miembros de dicha Junta, teniendo su Presidente, en caso de empate, voto de calidad.
En ningún caso, la Junta podrá adoptar acuerdos, si no concurren a la reunión, personalmente o por representación, las tres quintas partes - como mÃnimo - del número total de miembros de este órgano.
Los acuerdos que se adopten se harán constar en un libro de actas, cuya llevanza se encomienda a quien ostente el cargo de Presidente de la Junta.
3.- Convocatoria de la Junta.- La Junta creada habrá de reunirse, en sesión ordinaria, dos veces cada año. Su Presidente hará la convocatoria por escrito dirigido a los restantes miembros de aquélla, expresando en la convocatoria el lugar, fecha y hora de la reunión, asà como los asuntos que vayan a ser tratados.
Con carácter extraordinario, y para tratar únicamente asuntos concretos, la Junta podrá reunirse en cualquier otro momento, bien a iniciativa de su Presidente, o bien cuando lo demande una tercera parte de sus miembros. En estos casos, la convocatoria por el Presidente no queda sujeta a ninguna formalidad, pudiendo realizarse del modo que tenga por conveniente
El Presidente de la Junta deberá informar a la donante, con suficiente antelación, de las reuniones ordinarias o extraordinarias que aquella vaya a celebrar, al objeto de que, si los desea, pueda asistir a ellas con voz y voto
4.- Del Presidente de la Junta.- El cargo de Presidente de la Junta será discernido en la primera reunión que celebre aquella, precisándose para ser elegido ser miembro de la Junta y el voto favorable de dos terceras partes, como mÃnimo, del número de miembros presentes o representados. La duración máxima del cargo de Presidente de la Junta será de dos años, pudiendo ser reelegido por una sola vez.
5.- De los miembros por razón de cargos públicos. Serán miembros de pleno derecho de la Junta, quienes ostenten los cargos de Alcalde y Concejal de Cultura del Aytº de Villena.
6.- Nombramiento de la Junta.- La Junta citada está integrada, inicialmente, por las personas que se relacionan a continuación, todas las cuales ---a excepción de quienes pertenecen a ella en razón al cargo público que desempeñan-- quedan investidas a tal fin con carácter vitalicio, salvo renuncia de cualquier de ellas debidamente aceptada por la Junta. Las personas nombradas son las siguientes:
-- Sr. Alcalde del M.I Ayuntamiento de Villena, don SALVADOR MULLOR MENOR.
-- Concejal de Cultura del M.I. Ayuntamiento de Villena don ANTONIO HIDALGO.
-- Iltmo. Sr. DON LUIS ORTEGA CANTONI.
-- DON VICENTE PRATS ESQUEMBRE.
-- DON PEDRO HERNANDEZ HURTADO.
-- DON ALFREDO ROJAS NAVARRO.
-- DON JOAQUIN NAVARRO GARCIA.
-- DON FAUSTINO ALONSO GOTOR.
-- DON VICENTE RODES AMOROS.
-- DOÑA ISABEL LOPEZ PEREZ.
-- DOÑA ISABEL RIBERA HERNANDEZ.
-- DON ANGEL CELIBERTI HERNANDEZ.
-- DON MIGUEL LOPEZ ESTEVAN.
-- Y DON JOAQUIN FLOR AMAT.
7.- Nombramiento de nuevos miembros por la Junta.- Por fallecimiento o renuncia de cualquiera de los miembros de la Junta, salvo los que lo sean en atención a su cargo público, se procederá a su convocatoria para decidir si se cubre o no la vacante producida. Esto último solo será posible si con los restantes se respeta el número mÃnimo de miembros de la Junta.
En caso de que se decida a cubrir la vacante, cualquiera de los miembros de la Junta podrá presentar candidatos para ello, decidiendo en últimas instancia aquella, requiriéndose el voto favorable de los dos tercios de sus componentes.
En la persona que se designe para cubrir la vacante se valorará, de modo especial, su vinculación al mundo del arte y la cultura en general, siendo condición "sine quanon" que sea vecina de Villena.
Idéntico procedimiento se observará en caso de que la Junta decida, en cualquier momento, completar el número de sus miembros hasta el máximo permitido.
"Cuarto.- Lugar de situación de los bienes: Los bienes inventariados se encuentran situados en la casa de la donante en esta ciudad, calle del Escultor Antonio Navarro Santafé, número, 40, - siendo su deseo que por el momento continúen en dicho lugar.
No obstante, si las circunstancias obligan, a requerimiento de la donante o de sus causa habientes, efectuado al Presidente de la Junta, este órgano deberá trasladar los bienes a otro lugar, igualmente idóneo, en el plazo máximo de treinta dÃas a contar de dicho requerimiento.
"Quinto.- Gastos e Impuestos: Serán de cuenta del Ayuntamiento de Villena todos los gastos e impuestos que origine esta escritura, asà como cualquier otro que pueda causarse a la donante, por razón de los bienes que han sido objeto de donación.
"Sexto.- Solicitud de beneficios fiscales.- Se solicita del Sr. Liquidador del Impuesto correspondiente la exención fiscal aplicable.
"Séptimo.- La compareciente, que me requiere a mÃ, el Notario, para que a mi vez notifique al Ilmo. Sr. Alcalde del Ayuntamiento de Villena el contenido de esta escritura, mediante entrega de copia auténtica, al objeto de que sea elevada a la aprobación, si procede, de la Corporación, en Pleno, del próximo dÃa 18 de septiembre, y consiguientemente sea aceptada la donación por el Ayuntamiento de Villena.
Acepto dicho requerimiento, que cumplimentaré por diligencia posterior.
Hechas las reservas y advertencias legales, especialmente las de Ãndole fiscal.
Leo esta escritura a la compareciente, por su opción y renuncia al advertido derecho de hacerlo por sÃ, en su contenido, se ratifica y firma conmigo, el Notario, que de conocerla y de cuanto consignado queda en este instrumento público, extendido en cinco folios de clase octava y serie OM., números 7091074, 7091075 y los tres siguientes en orden, doy fe.- Celia López.- Signado.- José M. Suárez.- Rubricados y sellado.
"DOCUMENTO UNIDO:
I N V E N T A R I O
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A).- OBRA ESCULTORICA DE DON ANTONIO NAVARRO SANTAFE:
1.- Manolete toreando al natural, en cobre galvánico.
2.- "Caballos de Jerez", maqueta en bronce, (ganadora del concurso Monumento al Caballo de jerez).-
3.- "Pelea o Celo", Grupo de toros, ganador del concurso para el monumento al toro de lidia en Puerto de Santa MarÃa.
4.- "Sueño cinegético", realizada en bronce.-
5.- "Caballo español".-
6.- "Brama", ciervo en bronce.-
7.- "JabalÃ", en bronce.-
8.- "El oso y el madroño", reproducción en bronce del instalado en la Puerta del Sol, Madrid.-
9.- "Combate de ciervos", en cobre galvánico.-
10.- "Autorretrato de A. Navarro Santafé", en bronce.-
11.- "Cabra hispánica", en bronce.-
12.- "Celia" (esposa del escultor), en yeso patinado.-
13.- "El poeta OchaÃta", placa de bronce.-
14.- "Lucha de machos ibéricos", boceto en bronce.-
15.- "Mari Pepa", Detalle del Monumento a ChapÃ, en Villena, en yeso patinado.-
16.- "Pointer", el perro que olfatea, en bronce.-
17.- "Galgo", el perro que vuela, en bronce.-
18.- "Pastor alemán", el perro que piensa, en bronce.-
19.- "Agarre de jabalÃ", boceto en bronce.-
20.- "Placa de las Torres de Serrano de Valencia", en yeso.-
21.- "Nuestra Señora de la Asunción", detalle del retablo enterramiento del Conde de Ruiseñada en Comillas, (Santander), realizado en yeso patinado.-
22.- "La Virgen Blanca de Toledo". Enterramiento de los Duques de Marchena.-
23.- "Poeta Celi", detalle del enterramiento del Conde de Ruiseñada, en yeso patinado.-
24.- "Maqueta en barro del Gran Retablo de la Iglesia de Santiago", de Villena.-
25.- "Escudo de Madrid", placa en yeso.-
26.- "Puerta de Alcalá", placa en yeso.-
27.- "Condesa de Mayalde y Duquesa de Pastrana", busto en yeso decorado.
28.- "El poeta OchaÃta", busto en yeso decorado.-
29.- "Don Isidoro Navarro Santafé". Placa en yeso decorado.-
30.- "Detalle en barro de la Carroza de Nuestro Padre Jesús" de la Bañeza (León).-
31.- "Medalla de Goya", en cobre galvánico.-
32.- "Combate de toros", en bronce.- Tamaño pequeño.-
33.- "Perro", en bronce. Tamaño pequeño.-
34.- "Dos capitales de yeso", diferentes.-
35.- "El oso y el madroño". Boceto en bronce. Tamaño pequeño.
36.- "El oso y el madroño". (Otra versión) En bronce. Tamaño pequeño.-
37.- "Ciervo", en bronce.-
38.- "Cabra hispánica", en bronce.-
39.- "Gamo", en bronce.-
40.- "Don JoaquÃn Rech. (Presidente del Banco de Valencia) en yeso patinado.-
41.- "Corzo", en bronce.-
42.- "Trepadora", Detalle del enterramiento del Conde de Ruiseñada, en yeso patinado.-
43.- "El Conde de Mayalde", en yeso.-
44.- "Boceto del Monumento a BerlÃn". Parque de BerlÃn. Madrid. En yeso decorado.-
45.- "Fragmento Carroza Madrid", en barro.-
46.- "Cabra Hispánica", boceto en bronce.-
47.- "JabalÃ", en bronce.-
48.- "Torso".-
49.- "Busto de Franco", en yeso patinado.-
50.- "Maqueta del Monumento a Franco", en yeso patinado.-
51.- "Caballo Babieca", en cobre.-
52.- "Dos desnudos femeninos" uno en cobre otro en poliester.
53.- "Medallón de un médico".-
54.- "Medalla de Nuestra Señora", en barro.-
55.- "Diversas figuras en miniatura" realizadas en bronce.
56.- "Busto de ChapÃ", en escayola blanca.-
57.- "Desnudo", en escayola patinada.-
B).- FOTOGRAFIAS, ESCRITOS, Y OTROS OBJETOS RECUERDOS DE FAMILIA
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1.- Un sable filipino, recuerdo de José Antonio OchaÃta.-
2.- Una gumia o daga.-
3.- Tres defensas de ciervo (cobradas por su esposo en el Castañón, coto de los Condes de Mayalde.-
4.- Anagrama de las marcas siguientes:
a).-"González Byas.-
b).- Alvaro Domecq.-
c).- Primo de Rivera.-
d).- Terry.-
e).- Duquesa de Pavón.-
f).- Urquijo.-
g).- Marqués de Casa Domecq.-
5.- Candil de José Antonio OchaÃta.-
6.- Nuestra Señora de la Amargura de La Bañeza. Marco realizado por montijas.-
7.- Vaciado en yeso de la mano izquierda de Antonio Navarro Santafé.-
8.- Una cantarera.-
9.- Ménsula de yeso.-
10.- Detalle del Monumento a Jaime de Foxá, en Toledo.-
11.- Placa de plata, recuerdo de la Comparsa de Piratas, de Villena.-
12.- Placa de plata. Amigos de Madrid.-
13.- Traje de torear de D. Manuel Bienvenida.-
14.- Clavo del Castillo de Cifuentes (Guadalajara).-
15.- Alicatado morisco, Castillo de Niebla (Córdoba).-
16.- Escopeta hispano-inglesa, que utilizaba su esposo.-
17.- Plato cerámico, que reproduce el Castillo de Villena.-
18.- Supertrofeo del Atlético de Madrid.-
19.- Velón. Recuerdo del poeta OchaÃta.-
20.- Espada en bronce.-
21.- Bastón que usaba su esposo.-
22.- Tornillo de Banco.-
23.- Ntra. Sra. de las Virtudes. Recuerdo de JoaquÃn Navarro.
24.- Nuestra Señora de la Amargura. Detalle.
25.- Máquina de sacar de puntos. (mármol - madera).-
26.- Dos sillones.-
27.- Una ménsula.-
28.- Mascarilla del escultor Julio Antonio.-
29.- Dos plumas, de Ruperto ChapÃ.-
30.- Medalla de la Academia "Bellas Artes San Carlos".-
31.- Beca de San Ildefonso.-
32.- Escudo de oro de Villena.-
33.- Mascarilla de Beethoven, en yeso decorado.-
34.- Medalla Concejal del Ayuntamiento de Guadalajara.-
35.- Anagrama del Caudillo "Francisco Franco".-
36.- Cinco cuernos de venados: dos de gamo y tres de ciervo.
37.- Catorce platos de cerámica.-
38.- Tres cántaros, un botijo y dos tazones.-
39.- Tres platos, un jarrón, dos jarritos y dos fuentes.-
40.- Palillos de modelar, compases, herramientas y dibujos.-
41.- Dos fotografÃas del Maestro Chapà dedicadas a su esposo
42.- Tarjeta de José Chapà a Antonio Navarro.-
43.- Dibujo del proyecto (no realizado) de la Monumental Fuente de Nereo, de Madrid.-
44.- Dibujo de prueba para ingresar de Profesor de Dibujo en San Ildefonso (Madrid).-
45.- FotografÃa de la Carroza de Nuestro Padre Jesús El Pobre de la Iglesia de San Pedro, en Madrid.-
46.- FotografÃa de moro.-
47.- Tres fotos de la carroza de Ntro. Padre Jesús El Pobre.-
48.- Medalla conmemorativa del Banco Central. Dos Modelos en cobre.-
49.- FotografÃa del Toro de Oro.
50.- FotografÃa del Monumento al Caballo de Jerez.-
51.- FotografÃa de perfil del Toro de Oro.-
52.- FotografÃa de Nicanor Villalta, en su derechazo.
53.- FotografÃa de Domingo Ortega, en su "trincherazo".-
54.- FotografÃa de Marcial Lalanda, quite de la mariposa.-
55.- FotografÃa del Papa Negro y Manolo Bienvenida, con Navarro Santafé.-
56.- FotografÃa de los dos Antonios: El torero y el escultor.
57.- FotografÃa del estudio en barro del Caballo de Jerez.
58.- Plano de la planta del monumento al caballo en Jerez de la Frontera.-
59.- FotografÃa de Celia al pie de los Caballos de Jerez.
60.- Poema al Caballo de Jerez, por José Antonio OchaÃta.-
61.- Seis fotos de la familia Bienvenida.-
62.- Diversos recortes de periódicos de la época de ChapÃ.-
63.- TÃtulo de Académico de la Real Academia de San Carlos.-
64.- Foto de Virtudes Santafé, madre del escultor.-
65.- Carta de Dª Virtudes Santafé dirigida a su hijo Antonio
66.- Recuerdos de don Isidoro Navarro Santafé y su esposa en el Aconcagua (Argentina).-
67.- Carta de Isidoro a su hermano Antonio.-
68.- FotografÃa del monumento a Francisco Franco.-
69.- FotografÃa del Conde de Jordana, Ministro de Asuntos Exteriores.-
70.- Dos fotografÃas de Pepe MartÃn. Escultura de cobre galvanizado, de Navarro Santafé
71.- Romance al traje corto. De José Antonio OchaÃta.-
72.- FotografÃa del emblema oficial de la Renfe, realizado por Navarro Santafé.-
73.- FotografÃa de un campesino.-
74.- FotografÃa del escultor, a la edad de 16 años, junto a su primera obra.-
75.- Panorámica de Villena.-
76.- TÃtulo de socio de honor de la Asociación de la Virgen de las Virtudes, de Villena.-
77.- FotografÃa de agarre de ciervo.-
78.- FotografÃa de ensañamiento.-
79.- FotografÃa de ensañamiento.- (Otra versión).
80.- TÃtulo de Hijo Predilecto de la Ciudad de Villena.-
81.- FotografÃa de A. Navarro.-
82.- Anteproyecto del nuevo Castillo de Fiestas de Villena.-
83.- Discurso leÃdo por Navarro Santafé en el acto de inauguración del Monumento al Oso y el Madroño.
84.- FotografÃa de Dª Virtudes Santafé.-
85.- Dibujo proyecto del candelabro para la carroza de Nuestro Padre Jesús, de La Bañeza (León).-
86.- FotografÃas de la Semana Santa en La Bañeza (León).-
87.- FotografÃa de Nuestra Sra. de la Amargura.-
88.- FotografÃas de la inauguración Monumento en Guadalajara
89.- Retrato de Amaya. Dibujo.
90.- Boceto Monumento a ChapÃ.-
91.- Foto de Belmonte.-
92.- FotografÃa colocación monumento en Jerez.-
93.- FotografÃa enterramiento Ruiseñada.-
94.- FotografÃa amplia del Oso y el Madroño, en Madrid.-
95.- Verso de Manuel Machado, en mosaico.-
96.- Castilla, Fragmento de Manuel Machado, en mosaico.-
97.- FotografÃa de San Bonifacio (Patrón de Petrel).-
CONCUERDA CON SU MATRIZ, donde queda anotada. Expido esta PRIMERA copia para el Ayuntamiento de Villena; y la extiendo en siete folios de clase octava y serie OM., números:7.091.506, los cuatro siguientes en orden numérico, 7091514, y el presente (7091079), en Villena, el mismo dÃa de su autorización. Doy fe Enmendados: "donde queda anotada. Expido esta PRIMERA copia para el". Vale.- Reitero fe,----------- Signo, firma y rúbrica ilegible. Junto a ella un sello redondo que dice NOTARIA DE D. JOSE Mª SUAREZ SANCHEZ VENTURA- (bajo un emblema en el centro) VILLENA - Alicante.
"A continuación el Sr. Alcalde somete el asunto a votación y el Pleno del M.I. Ayuntamiento por unanimidad----- acuerda aceptar la donación realizada por la Viuda del escultor D. Antonio Navarro Santafé en todos los términos y condiciones que se contienen en la escritura notarial antes transcrita."
"A continuación toma la palabra D. José MartÃnez Ortega, como portavoz del Grupo Comunista y dice: "Yo voy a ser muy breve porque pienso que la importancia del acto no requiere demasiadas florituras. Yo quiero decir en nombre del Grupo que represento aquà en este Pleno y por supuesto haciéndome eco del sentir de los villeneros que no hay mas remedio que expresar un agradecimiento profundo a la familia de Navarro Santafé porque si en el Patrimonio cultural de Villena podemos presumir de músicos, de poetas, de pintores y aceptamos nuestro patrimonio cultural con orgullo, pienso que de lo que se puede presumir es de nuestro trabajo y de nuestro trabajo artÃstico, un trabajo importante como es el de la vida de Navarro Santafé y en definitiva el Ayuntamiento pienso que debe ser un celoso cuidador de ese Patrimonio porque no es patrimonio de esta generación sino herencia que debemos dejar a nuestras generaciones futuras y una herencia que nos da carácter a la ciudad de Villena."
"D. José Luis GarcÃa MartÃnez: portavoz del Grupo de Alianza Popular: "con la venia de su señorÃa quiero expresar en nombre de mi grupo PolÃtico el agradecimiento más profundo por esta donación que se nos hace llegar a través de este acta notarial tan densa y tan amplia, que no ha leÃdo el Sr. Secretario. Efectivamente, mi antecesor en el uso de la palabra ha glosado de forma magistral todas las facultades que adornaban a su difunto esposo. Generalmente hay un dicho de que no hay gran hombre si a su lado no hay una gran mujer. Entonces yo quiero verter en estas pequeñas palabras el agradecimiento que la mujer lleva compaginado al lado de su marido."
"Doña Celia, Vd. sabe que los hijos de Villena que agradecen tan profundamente esta donación que Vd. les hace llegar, podrá considerarlos en adelante como unos hijos espirituales suyos, en la consideración, el afecto y el cariño, en el cual lógicamente debemos estar a la recÃproca por esta donación que hace llegar al pueblo de Villena, Dª Celia, muchas gracias."
"D. Germán Selva Fernández, portavoz del Grupo Socialista: "Buenas tardes, a Celia, Sr. Alcalde, Corporación Municipal y asistentes todos. Es para nosotros este acto motivo de orgullo y satisfacción al recibir de Dª Celia López, Viuda de D. Antonio Navarro Santafé, Hijo Predilecto de nuestra Ciudad, tan apreciable tesoro, muestra de la gran obra de su vida, dedicada por entero al Arte y a la Cultura y conocida por casi todo el mundo. El pueblo de Villena tendrá a gala el honor de la custodia de tan gran obra. Muchas gracias."
Dª Celia López, Viuda de D. Antonio Navarro Santafé, toma la palabra y dice lo siguiente:"
"Yo quisiera tener la facilidad que tenéis todos vosotros cuando habláis, pero ya he dicho que siempre he estado en segundo plano; entonces al mismo tiempo que me siento muy emocionada por este acto tan importante, he traÃdo unos apuntes a todos vosotros que no sé si podré leerlos enteros."
"Sr. Alcalde de este Ayuntamiento, señoras y señores: Me encuentro aquà rodeada de amigos y paisanos para cumplir gratamente con la voluntad de mi esposo, q.e.p.d., que es la mÃa: Hacer entrega a mi querida Villena a través de sus representantes legales de la obra artÃstica de Antonio Navarro Santafé. En este año que he vivido en soledad he notado tanto la ausencia de Antonio... TenÃamos los dos tan pensado este momento... Hace mucho tiempo se os ocurrió la idea de hacer una copia de las obras que estaba realizando para reunir la colección con destino a su querido pueblo, a Villena. Muchos de vosotros sabéis muy bien con la ilusión que iba preparando su Estudio, sin regatear esfuerzos y pese a su salud, ya bastante quebrantada últimamente y lo hacÃa solo con el deseo de que llegara el momento de la donación, momento esto que como comprenderán, resulta tan emocionante para mÃ."
"Pero ese deseo y esa ilusión se desbordaron y se hicieron incontenibles cuando el Alcalde, nuestro Alcalde, nos visitó en Madrid para comunicarnos que el Ayuntamiento habÃa acordado hacer a Antonio Hijo Predilecto de Villena y poner su nombre a una calle de su amadÃsimo pueblo."
"Salvador: Nunca podré olvidar la felicidad y alegrÃa que llevaste a mi casa en aquel dÃa. Por sus achaques y estado de salud necesitaba Antonio tanto el cariño y afecto que tú le llevastes... El dijo que le habÃan visitado Alcaldes de muchas ciudades, incluyendo los de Madrid, como el Conde de Mayalde y Arias Navarro, pero que de Villena nunca habÃa tenido el privilegio de que lo hiciera nadie, y tu eras el primero."
"Por eso a mà me hace tan feliz que seas tú, como primera autoridad de la Ciudad, quien reciba para nuestro pueblo esta donación para que lo nuestro quede aquÃ, entre vosotros. En estas circunstancias que tantas emociones despiertan en mi no quiero olvidar a tantos amigos que están aquà con nosotros y que año, tras año acompañaron a Antonio con su admiración y afecto, asà como a todos los componentes de este Ayuntamiento que con tanto cariño acogieron todo proyecto de honrar a Antonio y, como no, al pueblo de Villena, que ha refrendado inequÃvocamente la decisión de sus autoridades."
"PermÃtame Sr. Alcalde, permÃtame Señoras y Señores, que hoy y aquÃ, despojada de amores y nostalgias hacia el que fue mi esposo diga algo de Antonio Navarro Santafé: Proclamo ante todos Vds. la que fue su principal caracterÃstica por encima incluso, dirÃa yo, de su vocación y sensibilidad artÃstica: su inmenso amor a Villena; a la tierra que le vio nacer y a todo aquello que se lo recordaba."
"Al hilo de este pensamiento viene ahora a mi memoria con qué ilusión iba año tras año a la tumba de Ruperto ChapÃ, no solamente a rendirle tributo de admiración y recuerdo sino a cuidar con mimo aquel pedazo de tierra que albergaba los restos de uno de los hijos más preclaros e ilustres de nuestro pueblo."
"La donación, que en nombre de mi esposo y en el mÃo propio hago hoy, sea testimonio de su gran villenerismo, que nadie podrá discutir."
"Voy a terminar con las palabras que escribió Antonio antes de morir y cuyo documento entregó a Vicente Prats Esquembre y que dice asÃ: "Esta donación va destinada a mi muy querido pueblo, para ejemplo y enseñanza para quien le interese. Amigos inolvidables, nobles paisanos que os acercasteis a mi para hacerme el bien. Hoy os dejo la obra salida de mis manos y de mi corazón. Guardarlo como yo guardo el vuestro con gratitud y fervor. Antonio Navarro Santafé. Septiembre del 83."
"A continuación toma la palabra el Sr. Alcalde Presidente Don Salvador Mullor Menor:"
"Amigos de Antonio Navarro Santafé, que hoy nos acompañáis y Celia, su fiel compañera: La verdad es que yo he estado tratando de prepararme lo que querÃa decir y esta tarde al hilo de las seis se lo he dicho a Celia, no he escrito nada porque me iba a ser más fácil mas espontáneo."
"Porque los que hemos tenido la suerte de conocer a Antonio, yo la verdad es que lo he conocido por razón de mi cargo, por razón de ser Alcalde, y he estado con él una docena de veces, veÃamos que era un villenero entero. VivÃa por y para Villena. En esa acta notarial que nos ha leÃdo el Secretario realmente nos deja su oro. Nos deja hasta esos recuerdos que año tras año y dÃa a dÃa habÃa ido recogiendo y me consta porque me lo ha manifestado en las conversaciones que he tenido con él, que las estaba recogiendo para Villena y ahà las iba colocando como a él le gustaba que lo vean los villeneros y está en la casa de Celia y en la casa del escultor Navarro Santafé que, la verdad, me gustarÃa que estuviera ahà por siempre."
"Sabemos que los avatares de la vida no nos permiten decir si tendrá que salir. Lo que sà te digo es que, como Alcalde de Villena hoy ya hay un proyecto de Casa de Cultura que va a albergar una sala de villeneros ilustres y pienso que por derecho propio Antonio Navarro Santafé va a tener ahà su sitio. Celia, mientras tu quieras está ahà su sitio. Es un deseo tuyo."
"Los que estáis aquà acompañándonos, la mayorÃa conocéis la vida de Antonio Navarro Santafé mejor que yo. Sois amigos, parientes, le habéis conocido por muchos años, habéis tenido más suerte que yo. Pero de cualquier forma hay que destacar la presencia hoy de un miembro de la Real Academia de San Carlos, que está hoy con nosotros acompañándonos en este acto de donación. Antonio también fue miembro de la Academia de San Carlos."
"Yo la verdad es que voy a terminar con unas palabras que en Octubre del año pasado, a raÃz de su muerte, precisamente el dÃa 16 hace un año escribà en la Revista "VILLENA", en la sección "hablando con mis vecinos". Les decÃa: "Antonio: hoy hablando con mis vecinos les quiero decir que es Ley de vida el que te hayas ido, pero que tu saber y tu figura "siguen con nosotros dando fe de tu paso por la vida." Pienso que estas palabras están de sobra justificadas. Hoy hay una donación de esa obra, de esa presencia de Antonio con nosotros. Vamos a ser, como ya han dicho los que me han precedido en el uso de la palabra, fieles guardianes de la obra de Antonio, porque es patrimonio del Pueblo de Villena."
"Celia, en nombre del Pueblo de Villena, gracias por su obra."
"Y no siendo otros los asuntos a tratar, por el Sr. Alcalde Presidente se levanta la sesión solemnemente, siendo las veinte horas y cuarenta y nueve minutos, invitando el Sr. Alcalde a los asistentes a trasladarse a la casa que fue de D. Antonio Navarro Santafé a contemplar las obras de arte recién donadas."
"De la sesión que antecede se levanta la presente Acta, quedando enterados todos los señores Concejales de la obligación de firmarla y de todo lo cual, como Secretario, Certifico.---------
VºBº Carlos López López.
EL ALCALDE
Salvador Mullor Menor.
2.- El Instituto de Formación Profesional de Villena acuerda llamarse
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Debido a la afectuosa atención del villenense D. José Hernández Belando, Director Provincial de Educación, desde mediados los años 70, la Escuela de Formación Profesional que tenÃa Villena desde los años 40 sugirió transformarla en Instituto de nueva planta si el Ayuntamiento cedÃa los terrenos. Era Alcalde de Villena, D. José GarcÃa Galbis, que consiguió de su Consejo acuerdo para comprar terrenos en la huerta y efectivamente allà se levantaron los edificios y campus para el Instituto.
Se terminaron las obras para el curso 79/80 y ya dentro del curso de 1981/82, D. José Hernández Belando sugiere al director D. Carlos Albuger Sánchez, la conveniencia de dar un nombre propio al Instituto, pues ya tiene tres años desde su fundación y serÃa bueno darle nombre al Centro.
El homenaje de Villena a Navarro Santafé en el verano de 1983 con la satisfacción de toda la Ciudad, y su fallecimiento en septiembre del mismo año, que la conmovió, fue consecuencia que en la reunión 1ª reunión de la Asociación de Padres en el nuevo curso -14.10.1983- su Presidente, D. Francisco Rojas Navarro informara a su Directiva de la asistencia en razón de su cargo a las reuniones celebradas en el Ayuntamiento para la concesión del tÃtulo de Hijo Predilecto, y les leyera la sÃntesis biográfica que formó base para el expediente. Tras un tranquilo debate sobre el tema la Directiva, que venÃa ya tiempo buscando nombre para el Centro, consideró que acababa de encontrarlo y aprobó el nombre de ANTONIO NAVARRO SANTAFE para su Instituto, "autorizando al Presidente para que inicie el capÃtulo de consultas para obtener la aprobación de todos los estamentos del Instituto, partidos polÃticos y visto bueno del Ayuntamiento.
Diligente, el 17 de octubre el Presidente de Padres se reúne con el Claustro del Instituto. Asisten a la convocatoria el Director y 14 Profesores de los 25 que aquel año tiene el Centro, pero no prestan atención al tema y tras la emisión de diferentes opiniones acuerdan que quede el asunto al criterio de la Asociación de Padres.
El viernes 21 de octubre se celebra Asamblea general ordinaria de la Asociación. El Presidente hace la propuesta, después de leer la sÃntesis biográfica. El Director informa de la postura del profesorado. De estos alguien dice que es centro de muy reciente creación y habrÃa que esperar puesto que no hay ninguna prisa. El Presidente propone que quede el asunto para más adelante, pero la Asamblea pide se vote sobre ello. Se hace y la gran mayorÃa, con solo dos votos en contra, vota a favor del nombre de Antonio Navarro Santafé, que por consiguiente es aprobado. Los dos votos en contra, que son de profesores, piden estos se sumen a la mayorÃa por cuanto era su opinión sobre lo adecuado del momento pero nada en contra tenÃan sobre el nombre elegido y por respetarlo unÃan su voto al de la mayorÃa para que la elección resulte por unanimidad.
El 18 de noviembre el Presidente de la Asociación de Padres, Srs. Rojas, se reúne con el Consejo de Alumnos, aprobando éstos por unanimidad el nombramiento.
La Asociación de Padres envÃa seguidamente cartas a los partidos polÃticos con representación en el Ayuntamiento: Alianza Popular, Partido Socialista Obrero Español y Partido Comunista. Todos ellos les contestan afirmativamente, dando su aprobación al nombramiento.
Recogidas todas las opiniones precedentes, que son: Director del Instituto, Asociación de Padres, Profesores, Alumnos y Partidos polÃticos, se envÃan al M.I. Ayuntamiento que lo aprueba en un Pleno Municipal, notificándolo por escrito a la Asociación de Padres y felicitándoles por el acierto tenido al elegir la persona.
En abril de 1984, todo su expediente completo, lo envÃan al Jefe Territorial de Educación, de Alicante, D. Vicente Ibañez Noguera, quien les contesta que no encuentra nada en contra del nombramiento, pero tenÃa que elevar la propuesta a la ConsellerÃa de Educación y Ciencia de la Generalidad Valenciana para su aprobación definitiva. Mas estimando que no habÃa nada que oponer podÃan llevar a cabo la denominación, que en su momento se harÃa oficial por la Generalidad Valenciana.
El viernes, 25, Mayo 1984, a las 8 de la tarde, tuvo lugar el solemne acto de aplicación del nombre de ANTONIO NAVARRO SANTAFE al Instituto de Formación Profesional, de Villena.
En la Presidencia Dª Celia López, viuda de Navarro Santafé, entre el alcalde D. Salvador Mullor y el Director del Centro D. José Puche Acién. Junto a este el Presidente de la Asociación de Padres de Alumnos D. Francisco Rojas Navarro, que informó en si discurso inicial a los asistentes de todas las gestiones realizadas; El Director Sr. Puche hizo una preciosa comparación de la vida y la obra del Escultor y la enseñanza en Formación Profesional. Terminó el acto el alcalde Sr. Mullor que felicitó a los promotores de este nombramiento. A continuación los alumnos de 2º Grado de Metal, obsequiaron a Dª Celia López con una reproducción a escala reducida del edificio Torre España, de Madrid, realizada en acero, y en la que cada alumno hizo una pieza de las que consta la obra, que fue dirigida por los profesores de Metal, del Centro, D. Miguel Porras y D. Carlos Albuger. Cerró el acto Dª Celia López que muy emocionada dio las gracias a todos, y prometió un busto en bronce de su esposo para colocarlo en el Instituto. Se puso punto final con un vino de honor ofrecido por la Asociación de Padres.
El BoletÃn Oficial de la Generalidad Valenciana del 6 de julio de 1984 publicaba el siguiente texto:
"Orden del 6 de Julio de 1984 de la ConsellerÃa de Cultura, Educación y Ciencia, por la que se atribuye al Instituto de Formación Profesional de Villena (Alicante) la denominación especÃfica de ANTONIO NAVARRO SANTAFE"
"Examinado el expediente incoado por el Instituto de Formación Profesional de Villena (Alicante) en solicitud de que el mencionado Instituto se denomine Antonio Navarro Santafé,"
Resultando que el Servicio Territorial de Educación de Alicante, ha elevado la correspondiente propuesta, acompañada de los informes favorables emitidos por los distintos órganos que han intervenido en el presente expediente.,"
"Considerando que en la tramitación de dicho expediente se han cumplido los requisitos exigidos sobre atribución de denominación de los Centros Públicos, de conformidad con lo establecido en el Reglamento provisional de los Centros de Formación Profesional, aprobado por Orden de 30 de noviembre de 1975 (B.O.E. nº 20-12-75) y lo previsto en el artÃculo 3º del anexo del Real Decreto 264/1977 de 21 de enero de 1977.
Vistas las citadas disposiciones legales de aplicación, en virtud de las competencias conferidas según el Decreto 2093/83 de 28 de Julio de 1983 (B.O.E. de 6-8-83) sobre traspaso de funciones y servicios de materia educativa a la Comunidad Valenciana,
D I S P O N G O:
ArtÃculo único:
Se atribuye al Instituto de Formación Profesional de Villena (Alicante), la denominación especÃfica de ANTONIO NAVARRO SANTAFE.
Valencia, a 6 de julio de 1.984.
El Conseller de Cultura, Educación y Ciencia.
Firmado: Cipriá Ciscar y Casaban."
Noviembre 1984. Dª Celia López, Vda. de Navarro Santafé, hace entrega de un busto en bronce de su esposo al Instituto que acordó nombrarse con el de él, como prometió en el pasado 25 de Mayo en el solemne acto del nombramiento. El busto es copia exacta del autorretrato original que preside el Estudio Museo que recientemente donó a Villena. Sus medidas: 50x66x34
El nuevo Director Provincial de Educación, Dª MarÃa Marcos González, se interesa por la vida y obra del escultor villenense que le han hecho acreedor para dar su nombre al Instituto. La Junta Directiva de Padres de Alumnos y el Director del Instituto que ese Curso es D. Jesús SantamarÃa Sempere, acuerdan colocar el busto sobre una peana de mármol en lugar preferente del Instituto, considerándose adecuado el jardÃn de entrada.
El 11 de enero de 1985, a las 8 de la tarde. Acto para solemnizar la instalación del busto. Lo preside la Directora Jefe de los Servicios Territoriales de Educación en Alicante, Sra. Marcos González, y el Coordinador de Formación Profesional. Junto a ella Dª Celia López, viuda de Navarro Santafé; el Director del Instituto Sr. SantamarÃa y el Concejal de Cultura, Sr. Hidalgo. En sitio preferente en el público destaca la presencia en pleno de la Junta de Conservación y Tutela del Museo Navarro Santafé.
Abre el acto el Presidente de la Asociación de Padres, D. Francisco Rojas, que tras agradecer la asistencia destaca que con el nombramiento y la inauguración del busto se cumplÃa la meta prevista, que era la de honrar la memoria de un villenense ilustre, para que su vida y obra no se olviden con el paso del tiempo, pues aquà será siempre recordado por las futuras generaciones que pasen por el Instituto.
A continuación dictó una magistral conferencia D. Alfredo Rojas Navarro, vicepresidente de la Junta de Conservación y Tutela del Museo, sobre la personalidad de Navarro Santafé. Cerro él acto unas palabras de Director y las de la Directora Provincial que dijo que después de todo lo oÃdo no cabÃa más que descubrir el busto, que estaba cubierto con la bandera nacional, y saliendo todos al jardÃn lo descubrieron Dª Celia López, viuda de Navarro Santafé, y donante del mismo, acompañada de la Directora Provincial.
Estaba el monumento iluminado con un trabajo primoroso de los profesores de electricidad. La Asociación obsequió con un vino de honor finalizando las gestiones y actos que con toda ilusión llevó para que su Instituto se denomine:
INSTITUTO DE FORMACION PROFESIONAL "ANTONIO NAVARRO SANTAFE"
La Directiva de la Asociación de Padres de Alumnos que lo logró la formaban:
Presidente: D. Francisco Rojas Navarro
Vocales:
D. Manuel González López,
D. Juan GarcÃa Hernández,
D. Andrés MartÃnez GarcÃa,
D. Jerónimo Hernández Ruiz,
D. Fcº Pardo Navarro,
Drª Juana Maestre Saborit,
Dª Angeles Hernández Poveda,
D. Fcº Maestre Bravo,
D. Vicente Navarro Verdú,
D. Fcº Rodenas Tomás,
Dª MarÃa Hernández Mullor,
D. José Mª Estabiel Per,
D. Pedro Ballester Saez,
D. Antonio Soler GarcÃa y
D. José MartÃnez MartÃ.
Directores:
D. Carlos Albuger Sánchez,
D. José Puche Acién y
D. Jesús SantamarÃa Sempere.
C/ Escultor Navarro Santafé, 46
03 400 Villena (ALICANTE)
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TELEFONO: |
96 5801150 EXT. 50 |
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