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NOMBRE: |
MUSEO ETNOGRáFICO TEXTIL PéREZ ENCISO (PLASENCIA) |
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TIPO: |
MUSEO |
El Museo Etnográfico Textil Provincial “Pérez Enciso” se halla ubicado en el antiguo Hospital de Santa María, hoy Complejo Cultural del mismo nombre. Su construcción se inicia en el siglo XIV, por interés de la familia Monroy, y termina en el XVIII, de la mano del Obispado. A mediados del XIX pasa a depender de Diputación Provincial que, en 1984, decide dedicarlo a fines culturales.
En 1985 se inicia la intervención de la amplia zona destinada a Museo, correspondiente a la ampliación del XVIII, obra del obispo Laso, de la que se han conservado las magníficas bóvedas de ladrillo visto, incorporando modernos materiales para crear espacios museísticos, amplios y acordes con la colección a exhibir. El 29 de junio de 1989 se inauguraba el Museo Etnográfico Textil Provincial, el primero de la Comunidad Autónoma Extremeña dedicado de forma monográfica a la cultura tradicional.
El fondo fundamental lo constituye la segunda colección reunida por el placentino Pedro Pérez Enciso y compuesta por más de cuatro mil objetos, de los que un ochenta por ciento son piezas populares, recogidas por la zona norte de la provincia de Cáceres. Al adquirir la colección y ponerla a disfrute público en este Museo, la Diputación Cacereña quiere rendir un pequeño homenaje a la sabiduría popular y destacar su importante contribución, no siempre tenida en cuenta, al enriquecimiento cultural y artístico de la Región.
Planta Baja. Sala 0. Entrada
La entrada al Museo se efectúa por un acceso secundario lo que, unido a su forma de estrecho túnel que conduce directamente a la subida a las plantas, le convierte en un espacio que aúna funciones de acogida con una breve muestra de objetos de la vida cotidiana que muestran usos y costumbres de la sociedad tradicional.
· El barro, prácticamente sin decorar o Alfarería. Formas populares, procedentes de Arroyo de la Luz, y de uso doméstico para contener y transportar líquidos, almacenar alimentos, elaborar queso, cocinar, comer, hacer la matanza, ... Pero también la más elaborada o Cerámica, con formas tradicionales y uso casi exclusivamente decorativo, producidas en los alfares de Talavera de la Reina y Manises.
· Las materias primas naturales, vegetales y animales, escasamente transformadas para la realización de útiles propios de la vida pastoril: sentones y merenderas de corcho; cuencas, cucharones y espeteras de madera; calabazas y cuernas para el transporte de líquidos; esparto y madera para el queso; cuero para los zahones ...
· La lana y el lino, transformados en textiles, mantas y tapijos de uso doméstico y agrícola, procedentes de los telares de la zona de Torrejoncillo-Montehermoso y de Ibores-Villuercas-Trujillo.
· Los metales - bronce, cobre, hierro y hojalata- utilizados en sistemas de iluminación, de calefacción, de transporte y medida de líquidos, almireces, etc. y procedentes mayoritariamente de Guadalupe y Montehermoso.
Se completa con una magnífica colección de fotografías realizadas por el cacereño Valentín Javier que recogen diversos tipos humanos, diferentes estilos arquitectónicos y algunas de las creencias y fiestas más tradicionales.
Planta primera. Sala 1. Manufactura textil
La Sala Primera se dedica a la Manufactura Textil, la transformación del lino y la lana en productos textiles, paños y lienzos, más tarde elaborados como prendas que documentan las distintas facetas de la vida tradicional cacereña. La provincia de Cáceres, con una amplia producción lanar, alcanzó gran fama como manufacturera de textiles antes de la Revolución Industrial. En zonas como Torrejoncillo, Casatejada, Hervás, Torremocha y Peraleda se documenta una amplia producción de paños ordinarios de lana, mientras que en La Vera, Plasencia, Serradilla Alía y Berzocana se manufacturan lienzos de lino.
El proceso de transformación y manufactura de la lana y el lino se representa a través de los útiles necesarios: mazas, rastras, espaderas y cardas para la transformación de estas materias primas, que con el repetido trabajo del huso y la rueca se tornarán en hilo y, más tarde, en madejas y ovillos usando la devanadera, el madejador, el torno de hilar ... Para que el hilo llegue a ser tejido se necesita la intervención del telar tradicional, también expuesto junto con alguno de sus elementos más característicos, peines, canilleros, lanzaderas ... , que trama las fibras de la urdimbre y la trama, para conseguir el ligamento deseado.
Del telar salen largas tiras de tejidos de diversos tipos, según se utilice lino, algodón y/o lana en la urdimbre y en la trama y según las pasadas que van conformando la decoración. Lienzos lisos, labrados, tipo baldosa, de medina, de espiguilla, de hilos contados, pilosos, confetis y red de valdeverdeja, exhibidos en el Museo muestran la gran variedad de técnicas aplicadas. Estos tejidos luego se convertirán en diferentes tipos de prendas, imprescindibles en la vida tradicional: para vestirse, para protegerse del frío y del calor, para usos domésticos y rituales, como ajuar personal o casero, pero también en las tareas habituales de la economía tradicional, la agricultura y la ganadería.
Planta primera. Sala 1-2. Uso de las prendas textiles en la vida tradicional
El resto de la Sala Primera documenta el uso de las prendas textiles en la vida tradicional.
Mantas, alforjas, costales y camisolas o chambras, ilustran la economía agrícola, mostrándose acompañadas de aperos propios del cultivo de cereales y forraje, guadañas, hoces y zoquetas, palas, liendros o bieldos y horcas, junto a botijos de barro, utensilios de transporte (cestas de mimbre y bálago), de peso y medida (fanegas y celemines, balanzas y romanas) y de la transformación del cereal en pan y dulces (bregadora, sellos de pan, pestiñera).
La importancia de la economía ganadera, se representa por objetos propios de la vida pastoril: camisola, zurrón, cayao, objetos de corcho y madera elaborados por él mismo, hierros de marcar, carranclas (collares de perro), cepos, huronera. Junto con unos magníficos zahones, realizados en Malpartida de Plasencia, de amplia tradición en este tipo de trabajo.
En el ámbito doméstico, destacan las magníficas mantas de distintos colores y tejidos decoradas en el telar, pero también las más vistosas y coloristas bordadas posteriormente, de tradición zamorana. De uso exclusivo para la cama son las mantas picadas, de un solo color o listadas, ornamentadas con ondas yuxtapuestas de lienzo que representan elementos florales y animales, propias de la zona de Montehermoso y que recuerdan las técnicas del recortado del hierro. Lugar preferente ocupa la cama de vistas que con su espléndido ajuar, formado por el juego de cama, almohadones, el frontal y las diversas mantas, simboliza un rito relacionado con la boda casi desaparecido actualmente.
A su alrededor, mobiliario y enseres que ilustran el hogar tradicional. Escalfaores, chocolateras, sartenes, calderas, calentadores, alambique para hacer el orujo, de cobre martillado, procedentes de Guadalupe, se distribuyen junto a arcas y baúles de madera sobre burrillas, para guardar la ropa, y algunos tapijos (paños de lino teñido), realizados en Torrejoncillo para cubrir estos muebles.
Planta primera. Sala 2. Utilización de productos textiles en la Indumentaria Tradicional
En la Sala Segunda se aborda la utilización de los productos textiles en la Indumentaria Tradicional de la provincia de Cáceres, con prendas que reflejan su antigüedad, pero cuyos precedentes directos son los trajes festivos de finales del XIX.
Presencia individual se da a los de Montehermoso (trajes de hombre, mujer casada y viuda). El femenino con sus características mantillas (faldas cortas y muy fruncidas de paño), mandil grande de paño, medias azules, sobre jubón negro con puños bordados se coloca la esclavina decorada con ondeado de raso rojo y gorra de bálago decorada con paja, lana de distintos colores y un espejo, que en el de luto desaparece junto con el color de todas las piezas (salvo las medias azules), los zapatos son de paño bordados. El masculino, lleva la rica camisa bordada en blanco, en color se bordan las fajas y las solapas del chaleco, aderezado con botones de plata, calzón a media pierna, medias blancas y botas de cuero.
La pareja de Cabezabellosa ofrece ricos trajes de boda y evidencian una influencia del traje charro de Salamanca. En el femenino se patentiza en el uso de manteo (falda larga y abierta) que junto a la esclavina va totalmente decorado con bordados y lentejuelas, usando la pedrería para el delantal. El masculino se distingue por su chaleco de colores recortados en la espalda.
De Torrejoncillo, solo se exhibe el femenino, ataviado con el guardapiés y el original y barroco mantón de talle, denominado pañuelo de gajos, con el tema de la vid bordado en un ángulo.
Planta primera. Sala 2. Complementos de la industria tradicional
La misma riqueza y diversidad se documenta en los diferentes Componentes del Traje Tradicional que se distribuyen a lo largo de la Sala Segunda.
La ropa interior (camisas, enaguas, calzones) siempre de lino blanco fino, decorada con bordados y deshilados y, a veces, rematada con encajes.
La faldas femeninas, con distintas denominaciones (mantilla, guardapiés, saya, refajo), hechuras y decoraciones, se acompañan de otros componentes del traje como jubones, faltriqueras, cintas “sígueme pollo”, delantales, gorgueras...
El pañuelo femenino de cabeza, de algodón, seda o lana, siempre decorado con estampados coloristas. La cobija, de terciopelo negra con pedrería, se utilizaba sólo en actos religiosos o festivos. Los grandes pañuelos –de cien o mil colores, de tres cenefas, de gajos, de ocho puntas, de palma o alfombrado ...- así como los mantones de Manila, eran utilizados para el talle en aquellos trajes que no usan esclavina o dengue.
Los componentes del traje masculino: calzón, chaleco y chaqueta de paño negro, limosneras de lana y lino, faja de paño fino, pañuelos de algodón. Para atar el calzón, chías y alzapones de seda verdes o morados a juego. Otras piezas, ya de influencia urbana, son los chalecos de petimetre y las ligas de seda con curiosas leyendas.
Las gorras para el traje femenino sólo han perdurado en Montehermoso, mientras que los hombres iban ataviados con sombreros de fieltro y formas distintas (chambergo, calañés, Pedro Bernardo, cordobés ...) según la zona.
La vitrina dedicada a las medias y al calzado, muestra las coloristas botas de cuero de Malpartida de Plasencia, zapatos femeninos de paño bordado de Montehermoso, medias blancas masculinas con gruesos gorullos, medias de mujer blancas de hilo caladas y azules de lana de Montehermoso, calzas de hombre de lana de colores.
Por último, se engalanaban con el aderezo, de filigrana en oro o plata y cobre sobredorados, que en la provincia de Cáceres cuenta con una variada y rica tipología, siendo habitual el aderezo formado por collar de cuentas esféricas, macizas o caladas, con colgante (cruz de lazos, pingayo, tembladera, cruz de pebas, galápago, venera ...) y pendientes de varios cuerpos (zarcillos, verguetas, chozos, arracadas...). La plata en su color es utilizada en gemelos y botones masculinos y horquillones femeninos. El centro más importante de producción se encontraba en la zona Torrejoncillo-Ceclavín.
Planta segunda. Sala 3. El lino y su uso en la vida cotidiana. Piezas del ajuar casero
La Sala Tercera está dedicada a la transformación del lino en las distintas piezas que componen el Ajuar Casero, así como a las Técnicas Decorativas aplicadas. La calidad del lino y la perfección en el ornato adquirían gran importancia en el conjunto de prendas de uso doméstico que la novia llevaba al matrimonio, el arca o ajuar novial, aportación material elaborada por la propia novia. En tejido fino y liso se realiza la ropa de vestir y las que serán ornadas con deshilados, mientras que los tejidos labrados en el mismo telar se destinan a ropa de mesa, toallas, cobertores y frontales.
La decoración, habitualmente en blanco sobre blanco, se ejecuta a base de deshilados, bordados y encajes, que se distribuyen en zonas fijas de cada prenda. El bordado suele ser el único elemento decorativo de la camisa de hombre (pechera, cuello, hombros y puños) y sirve de complemento en la ornamentación de juegos de cama, barberas, toallas y paños funerarios. Por su parte el deshilado, en bandas o ventanas, es la base del ornato de camisas femeninas, juegos de cama, enaguas, paños rituales y, a veces, en toallas. El encaje (de aguja, bolillos o nudos) en forma de puntilla que remata los bordes, engalana enaguas, barberas y juegos de cama, mientras que con largos flecos anudados se rematan paños rituales, toallas y paños de mano. El tejido de lino labrado salido del telar se une a base de randas para convertirlo en cobertores y frontales, rematados con bellos flecos.
El ajuar novial se compone de ropa de mesa (manteles, servilletas) ropa de cama (cobertores, juegos de cama, frontales), ropa de aseo (toallas, barberas y chiquinus), la espléndida ropa interior (camisas, calzones, camisolas y camisones) y los paños rituales. Todas estas prendas se distribuyen en la Sala ofreciendo la posibilidad de disfrutar con la variedad y perfección en su ejecución y la enorme imaginación creativa, habilidad y sentido estético de la mujer cacereña.
Planta segunda. Sala 3. El ajuar ritual: bautizo, boda y muerte
Los Ritos De Tránsito más habituales -bautizo, boda y muerte- suponen celebraciones y actos que cuentan con un ajuar propio que también se exhibe en la Sala Tercera.
El Nacimiento supone empezar a vivir y con el bautismo se entra en la comunidad cristiana, por eso se realizan ritos y actos festivos para celebrar la bendición que entonces significaba una persona más en la familia. Era típico engalanar al niño con mantillas ricamente adornadas y encajes, más urbanos son los trajes de cristianar de tul bordado. Alrededor, paños bordados, jarras y conchas para el agua, la sal y la cruz de Caravaca.
La Boda, tenía gran importancia pues significaba iniciar una nueva familia. Las fiestas y los actos se dilataban mucho en el tiempo, desde que el novio pedía a la novia hasta terminar en los días posteriores a la boda, tornaboda. Se presenta parte del ajuar novial compuesto por Camisa de mujer, barbera y chiquinu, juego de cama y frontal, realizado enteramente con la técnica de soles del Casar, acompañado por la camisa masculina propia de Montehermoso. Ésta y la barbera eran entregadas por la novia el día de la pedida para que el novio pudiera usarlas. El almirez, el escalzaor, la bandeja o cesto para las arras, eran elementos esenciales en estos ritos.
Los actos entorno a la Muerte, también eran más prolongados ya que el cadáver permanecía en casa al menos tres días, durante los cuales se velaba al muerto y se recibían las condolencias de amigos y vecinos. Los paños servían para tapar la mesa del ataúd, para poner encima de los muebles y colocar los cirios, como señal de luto, para tapar la mesa donde la gente daba dinero para ayudar o escribía sus condolencias. Se decoraban al pasado en negro con motivos que recuerdan la pasión de Cristo, escalera, cruz, tenazas, corona de espinas, clavos, martillo, gallo, ... y, a veces, el nombre de la persona.
Planta segunda. Sala 4. Artes textiles eruditas: el tejido de seda
En la Sala Cuarta se presentan las Artes Textiles Eruditas exhibiendo productos textiles que por su soporte – hilo fino, seda, damasco, brocado, raso, terciopelo, hilos de oro y plata- o por sus técnicas y ejecución, no fueron realizados por ni para el pueblo.
Los Tejidos de Seda han sido principalmente utilizados en ornamentos religiosos y en determinados complementos de la indumentaria cortesana ya que, su elevado valor y la propia delicadeza del tejido, los vetaba para el uso del pueblo. En Extremadura, sobre todo en la zona norte, había centros productores de capullos (Valle del Tiétar, La Vera, Plasencia y Alagón) así como alguna manufactura de hilado de la misma que se vendía a la Real Fábrica de Talavera donde se producían tejidos siguiendo modelos franceses. En el XVIII los centros manufactureros de seda eran sólo 2 -Casas de S. Millán (cordones) y Arroyomolinos de la Vera (medias)-, mientras que en el XIX se documentan 4 zonas -Cañaveral, donde se hilaba y teñía; Casas de Millán, donde se elaboraban cordones; Plasencia, fábrica de hilatura en el convento de S. Francisco; y la zona de la Vera, donde se producía gusanos de seda e hilados- que a principios del XX desaparecen.
Los Ornamentos Sagrados que se exhiben, forman parte de la vestimenta sacerdotal -capas pluviales, casullas, dalmáticas, sotanas y sus accesorios (estolas, cíngulos, collarines y manípulos). Junto a ellos, los complementos propios de las diversas celebraciones: Palias e hijuelas, bolsa de corporales, paños de Cáliz y de Copón, junto con cruces, custodias, portacirios, documentan la Eucaristía. Paños de ceremonias como manga de cruz, humeral y palio, junto con ornamentos sagrados: paños de púlpito, frontales de altar, vestidos de vírgenes, niños y santos, para engalanar la iglesia, según el color de la época litúrgica, todos ellos bellamente decorados y rematados con finos encajes metálicos.
Cuando las técnicas decorativas son utilizadas para la confección de piezas exquisitas de uso en la Corte, a nivel civil o religioso, emplean materias más nobles, como hilos de oro, plata y seda y aplicaciones de piedras preciosas. Este derroche ha dado lugar a piezas de singular belleza y de un indudable valor artístico como pueden ser estos fragmentos de Pontifical de Fernando VI y realizados en el taller real dirigido por Antonio Gómez de los Ríos a finales del siglo XVIII. Representan escenas del Antiguo Testamento con bordado polícromo, al realce y al matiz, utilizándose hilos de seda, oro, aljófar y perlas.
Planta segunda. Sala 4. Artes textiles eruditas: el encaje
En la Sala Cuarta se presentan las Artes Textiles Eruditas exhibiendo productos textiles que por su soporte – hilo fino, seda, damasco, brocado, raso, terciopelo, hilos de oro y plata- o por sus técnicas y ejecución, no fueron realizados por ni para el pueblo.
Los Tejidos de Seda han sido principalmente utilizados en ornamentos religiosos y en determinados complementos de la indumentaria cortesana ya que, su elevado valor y la propia delicadeza del tejido, los vetaba para el uso del pueblo. En Extremadura, sobre todo en la zona norte, había centros productores de capullos (Valle del Tiétar, La Vera, Plasencia y Alagón) así como alguna manufactura de hilado de la misma que se vendía a la Real Fábrica de Talavera donde se producían tejidos siguiendo modelos franceses. En el XVIII los centros manufactureros de seda eran sólo 2 -Casas de S. Millán (cordones) y Arroyomolinos de la Vera (medias)-, mientras que en el XIX se documentan 4 zonas -Cañaveral, donde se hilaba y teñía; Casas de Millán, donde se elaboraban cordones; Plasencia, fábrica de hilatura en el convento de S. Francisco; y la zona de la Vera, donde se producía gusanos de seda e hilados- que a principios del XX desaparecen.
Los Ornamentos Sagrados que se exhiben, forman parte de la vestimenta sacerdotal -capas pluviales, casullas, dalmáticas, sotanas y sus accesorios (estolas, cíngulos, collarines y manípulos). Junto a ellos, los complementos propios de las diversas celebraciones: Palias e hijuelas, bolsa de corporales, paños de Cáliz y de Copón, junto con cruces, custodias, portacirios, documentan la Eucaristía. Paños de ceremonias como manga de cruz, humeral y palio, junto con ornamentos sagrados: paños de púlpito, frontales de altar, vestidos de vírgenes, niños y santos, para engalanar la iglesia, según el color de la época litúrgica, todos ellos bellamente decorados y rematados con finos encajes metálicos.
Cuando las técnicas decorativas son utilizadas para la confección de piezas exquisitas de uso en la Corte, a nivel civil o religioso, emplean materias más nobles, como hilos de oro, plata y seda y aplicaciones de piedras preciosas. Este derroche ha dado lugar a piezas de singular belleza y de un indudable valor artístico como pueden ser estos fragmentos de Pontifical de Fernando VI y realizados en el taller real dirigido por Antonio Gómez de los Ríos a finales del siglo XVIII. Representan escenas del Antiguo Testamento con bordado polícromo, al realce y al matiz, utilizándose hilos de seda, oro, aljófar y perlas.
HORARIO:
Miércoles a Sábado, de 11 a 14 y de 17 a 20
Domingos y Festivos, de 11 a 14.
Lunes y martes, cerrado.
Plaza Marqués de la Puebla s/n.
10600 PLASENCIA (Cáceres).
Entrada gratuita.
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